jueves, 5 de marzo de 2015

Micro-guía de Orientación Laboral I: El inicio.



Afrontémoslo: Por mucho que nos digan, el mundo laboral no volverá a ser el que era en muchos años. La estabilidad en un puesto de trabajo parece haber desaparecido (incluso en empleos públicos, debido a los llamados “ajustes”). Las personas muy optimistas dicen que la palabra “crisis” va acompañada a la de “oportunidad”. Puede que tengan razón, pero también es cierto que el desempleo que ha traído la crisis puede llevar implícito un estado de ansiedad por diferentes motivos: No desarrollar la carrera o estudios por los que se ha luchado, no percibir ingresos, tener dificultades para sacar adelante una casa o una familia, tener mucho tiempo que ocupar, etc. Como persona que también se encuentra inmerso en esta búsqueda laboral, con esta breve micro-guía quisiera daros algunos consejos, unas simples pinceladas, sobre cómo afrontar la situación de desempleo desde una perspectiva proactiva, y sobre cómo enfocar vuestra búsqueda de empleo de manera correcta. Empecemos por el principio.

-Afrontar la situación: El desempleo.


A día de hoy, todos conocemos algún caso de desempleo: El nuestro propio, el de nuestros padres, el de un familiar, amigo, etc. ¿Significa esto que debemos atenernos a la regla de “mal de muchos, consuelo de tontos”? Yo creo que no. El desempleo es algo contra lo que nunca deberíamos dejar de luchar, tanto la sociedad y los gobiernos, como nosotros mismos. Por tanto, una vez pasado el “shock” inicial que provoca, debemos hacer todo lo posible para abandonar posiciones conformistas y luchar por conseguir lo que queremos: Ya no sólo un puesto de trabajo, sino que se nos reconozca, que se nos valore.

En este proceso, identifica todos los pensamientos irracionales que vengan a tu mente (como por ejemplo, “no sirvo para trabajar”, “¿quién me va a querer en su empresa?”, “he estudiado para nada”, etc.), reconoce su poco ajuste a la realidad, y cámbialos por otros más sensatos (como por ejemplo, “la situación es difícil, pero tengo que trabajar duro si quiero conseguir un buen puesto” o “tengo los estudios y la experiencia necesaria para trabajar”.

-Establecimiento de objetivos.

Dentro de lo posible, evita que el desempleo vaya haciendo mella en ti, que la palabra “parado” sea parte de tu personalidad (“Hola, soy Paco, tengo 30 años y estoy parado”). Inténtalo. Cambia el chip, márcate unos objetivos de cara a la búsqueda de empleo. Por ejemplo, piensa: ¿Dónde quiero estar en dos meses? ¿De qué quiero trabajar? ¿Y en un año? ¿Qué trabajos estoy dispuesto a realizar? ¿Qué dinero/condiciones estoy dispuesto a aceptar? ¿Cuál es mi situación financiera actual? ¿Cuál quiero que sea? Etc. Las respuestas a este tipo de preguntas te darán la pista sobre dónde comenzar.

Como siempre digo, en mi opinión los objetivos a corto-medio plazo funcionan mucho mejor, para esto también. Si te planteas “en 10 años quiero ser el millonario director general de una multinacional”, siento desilusionarte, pero es muy probable que no lo consigas, debido no sólo a la dificultad del objetivo, sino a que no hay tareas concretas que garanticen el éxito en ese objetivo. Me explico: Ponte objetivos que puedas materializar, que sea posible (y relativamente fácil) llevar a cabo. Por ejemplo: “esta semana voy a llevar el Currículum a todas las empresas de mi ciudad relacionadas con mis estudios” o “durante este mes voy a crearme un perfil en algunas de las páginas web de ofertas de empleo”, etc. Trabaja duro para cumplir esos objetivos, piensa en las respuestas a las preguntas que te has planteado, visualízate trabajando en algo que te guste y te motive, y no te desanimes si la búsqueda no da sus frutos inicialmente. Vuelve a establecerte otros objetivos, piensa en positivo y vuelve a empezar.

-El CV.


El Currículum Vitae es la principal herramienta de búsqueda de empleo (aunque hay otras). Por eso, es especialmente importante cuidarlo con mimo, trabajarlo al máximo, y hacerlo atractivo para las empresas. Como recomendaciones generales, es mejor crear diferentes tipos de CV dependiendo del tipo de empresa al que irán dirigidos, debe tener una redacción simple pero que contenga toda la información relevante y, aunque parezca obvio, sin faltas de ortografía, ya que dan muy mala imagen. Los puntos que debe incluir son: Datos personales, formación reglada (es decir, Formación Profesional, carrera universitaria, títulos, etc.), experiencia profesional, experiencia pre-profesional (trabajos de prácticas, voluntariado, etc.), otra formación que sea de interés, idiomas, conocimientos de informática, y otros datos que puedan ser relevantes (como disponibilidad temporal y geográfica, carnet de conducir, etc.).

Si bien escribir un CV parece algo fácil, no lo es tanto hacer uno que parezca realmente interesante. Por eso, os enlazo a algunas páginas donde podéis encontrar interesantes plantillas de diversos tipos de CV, que sin duda os ayudarán a crear herramientas muy útiles para encontrar ese ansiado empleo. Podéis encontrar muchas aquí, aquí e incluso también aquí.

Esto es sólo el inicio; lo más efectivo para encontrar trabajo es convertir la búsqueda de empleo en tu propio trabajo. Por eso, progresivamente iré ampliando esta micro-guía con información relacionada, como por ejemplo, cómo gestionar tus contactos profesionales de forma adecuada, cómo mejorar la “empleabilidad” mediante la formación continua, cómo enfrentarse de manera exitosa a una entrevista de trabajo, cómo redactar una buena carta de presentación, qué webs de ofertas laborales tienen mejores resultados, etc. Espero de veras que os ayude. Hasta entonces, pongámosle un poco de humor "indignado" a la situación, que nunca está de más. Con lo que están de moda los “talent shows”, ¿parecería este concurso tan descabellado?


PD.: Si seguís este Blog, no os preocupéis si algunas de las entradas, como ésta, os parecen incompletas. Durante este año, una novedad será que muchas de las entradas van clasificadas en secciones, marcadas con números, y en siguientes posts se irá complementando la información, de cara a hacer un Blog más dinámico e interesante. Muchas gracias por vuestra lectura :)

David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 30 de enero de 2015

Psicología y Pseudociencias. Mitos y realidades I.



Además de las diferentes reflexiones y temáticas de carácter psicológico de los distintos posts, creo que este Blog también puede ser un lugar perfecto para ir rompiendo algunos mitos que rodean al trabajo de los psicólogos. Y no me refiero sólo a los típicos clichés y frases como las de “parece mentira que seas psicólogo” o “cuidado, que es psicólogo y nos puede leer la mente”, sino a cosas que parecen estar dentro del trabajo de un profesional de la Psicología pero que realmente no lo están (o, al menos, dentro del método cognitivo-conductual, contrastado y científico). Voy a intentar hacer un post diferente analizando algunos ejemplos 100% reales con los que me he ido encontrando.

-“¡Deja de fumar en una sola sesión!”.

No seré yo el que diga que quien haga este tipo de cosas esté haciendo algo incorrecto o que no funcione, por supuesto. Pero sí afirmo que es muy, muy, muy complicado que un paciente con una fuerte adicción al tabaco deje de fumar así porque sí en un solo día, por muy buena que sea la técnica en cuestión que se utilice. Ya es difícil dejar una adicción en una serie de sesiones estructuradas en el tiempo que incluyan el trabajo en un conjunto de variables psicológicas (reducción de la ansiedad, reestructuración cognitiva, cambio de hábitos, etc.) o siguiendo un modelo concreto, por lo que debo no recomendaros este tipo de milagros psicológicos, ya que (además de que habitualmente son muy caros) suelen tener una efectividad y rigurosidad dudosa. Y sí, puede que conozcamos algún caso de una persona que ha dejado de fumar de un día para otro, sin necesidad de acudir a un médico o psicólogo, pero es probable que todavía sienta ansiedad al ver u oler el tabaco o incluso haya recaído en diversas ocasiones.

-“¡Mejora tu autoestima con esta crema especial!”.

Lo siento, pero no. No hay una correlación biológica demostrada entre una crema hidratante y un constructo psicológico, al menos de momento. Otra cosa bien distinta es que debido a la utilización de una crema (u otro producto de cosmética) te sientas mejor, más cuidad@, más limpi@ o más guap@; resulta obvio que nuestro aspecto físico puede influir de manera relevante en la valoración que hacemos de nosotros mismos. Pero no hay una relación directa: Un perfume, crema o producto no te sube la autoestima. Si quieres mejorar tu autoestima, tómate unos minutos para analizar las cosas buenas de tu vida y de tu personalidad, y párate a pensar si tu aspecto físico tiene más peso en tu autoestima que tus ideas, valores, actitudes y sentimientos. O directamente, ves a un psicólogo: Te ayudará a aceptarte a ti mism@, a cambiar aquellas conductas negativas que te afectan y a tener una visión realista de tu persona.

-“Es que yo no creo en psicólogos”.


Es que esto no funciona así. La Psicología no es algo en lo que se crea o no se crea, es una ciencia. Nadie diría “yo no creo en los médicos”. Y es que, salvando las distancias, en el ámbito clínico-sanitario los psicólogos no somos una especie de adivinos super-héroes soluciona-problemas, sino profesionales que recopilamos información sobre conductas, antecedentes y consecuentes, para ayudar a los pacientes a solucionar sus problemas, superar sus miedos o ser más felices mediante una serie de pautas que ellos tienen que ir trabajando y aplicando en su día a día. Porque sí, esto es así de duro: Aunque des el paso de ir al psicólogo, el gran esfuerzo para obtener un cambio vas a tener que realizarlo tú. Por otro lado, como en todos los gremios, hay buenos y malos profesionales, y eso no debería restar rigor a su profesión. Piensa que un mal fontanero no te hace dejar de creer en la fontanería, ¿verdad? Pues lo mismo.


Estas son, de momento, algunas de las ideas sobre la Psicología que quería ir desmontando. Espero poder ir complementando esta mini “sección” del Blog en un futuro, según me vaya encontrando con más mitos e ideas sobre esta bonita (y a veces mal entendida) profesión. Hasta la próxima, os dejo con un vídeo que ilustra de forma muy resumida por qué acudir a un psicólogo: No implica que estés loco, implica un paso importante para resolver tus problemas de manera profesional, seria, y más efectiva.


David Olivares Valles
@davipsico

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Navidad y juguetes: El valor de las cosas.

Como Christmas Lover que me considero, esta vez toca analizar las tan ansiadas fiestas navideñas desde mi visión crítica de psicólogo. Y sí, aunque no lo parezca, hay muchos puntos navideños donde podríamos analizar profundamente el comportamiento humano: Las compras compulsivas y desenfrenadas, los trastornos de la conducta alimentaria transitorios (véase “comer en 2 semanas la cantidad de 2 meses”), la complejidad de esas relaciones familiares tensas, etc. Sin embargo, en esta ocasión me quedo con un elemento típicamente asociado a la Navidad y a los niños: Los juguetes. Los regalos de Papá Noel y Reyes. Podréis pensar, ¿por qué? ¿Hay algo de malo en ellos? ¿Puede provocarle a mi hijo un trauma descubrir que en realidad Baltasar era su primo del pueblo disfrazado? No van por ahí los tiros. Lo que quiero analizar es la importancia que tienen para el desarrollo de un niño los juguetes que le regalamos, las emociones que estos (y la Navidad en general) le transmiten, y cómo manejar de forma racional y efectiva todo lo que rodea a los regalos navideños.

-Esa ilusión infantil

"Traviesa, buena... ¡Deja de juzgarme!"

La Navidad puede ser una época perfecta para gestionar de forma correcta una serie de emociones y valores asociados a esos días, trabajando así un poco en la Inteligencia Emocional de nuestros hijos/familiares: El respeto, la convivencia, la ilusión por las cosas, la formación de expectativas, el desarrollo de un buen comportamiento, etc. En relación a este último elemento, en Navidad suele incumplirse una norma básica presente durante el resto del año: “Si te portas mal, no tendrás premio”. Aunque el niño se haya portado mal, tendrá su regalo, su recompensa. No seré yo quien diga que un niño “travieso” no tenga que recibir regalos por Navidad (quizá sería algo un poco cruel en nuestra sociedad), pero los padres deben de tener claro que la falta de una respuesta coherente ante un mal comportamiento puede tener consecuencias, como un peor seguimiento de las normas de casa en un futuro. Por tanto, aunque parezca algo difícil de llevar a cabo, cuando hay problemas de comportamiento debería haber (si no una restricción de regalos navideños) sí un control racional, de manera que el niño perciba la señal de que algo debe de cambiar. Por otro lado, estas fechas son perfectas para inculcar a los niños el valor de la solidaridad, mediante acciones directas y observables por ellos mismos en las que además puedan participar (asistencia a mercadillos benéficos, donaciones, colaboraciones con asociaciones, etc.). Si la solidaridad se va forjando en su personalidad desde pequeños, será un valor que seguirá muy arraigado en etapas adultas.

-Cantidad, calidad y valor sentimental.

"Tetris" de regalos navideños.

Llega la Navidad y las puertas de los colegios se llenan de catálogos de juguetes, los escaparates son absolutamente irresistibles para un niño, y la tan ansiada carta a los Reyes se tiene que empezar a escribir. Y entonces, parece que muchos niños “piden por pedir”, es decir, catálogo en mano se ponen a pedir a diestro y siniestro, casi sin tener en cuenta si de verdad les gusta lo que anotan y piensan jugar con eso o es que sólo les llama la atención el anuncio de la tele. ¿Y qué suele ocurrir después? Pues que los padres regalan todo lo que el niño ha pedido, con la buena intención de no defraudarle. Sin embargo, creo que es más correcto inculcarle desde un principio que pida menos cosas, pero que éstas sean realmente relevantes, significativas e importantes para él o ella. Una vez seleccionados los ítems verdaderamente deseados, los padres sí que deberían intentar conseguir ese juguete (algo no tan fácil en estas fechas, dado que los juguetes “estrella” suelen agotarse en días). Si lo deseado es un objeto realmente caro o difícil de conseguir, lo correcto sería no cubrir al niño con muchísimos más juguetes (por aquello de que “es que se porta muy bien…”), ya que si no finalmente el tan ansiado objeto puede perder todo ese valor que tenía. Si unimos esto a lo analizado en el apartado anterior (además de lo más deseado, regalar muchas cosas, y habiéndose portado mal al mismo tiempo) tendremos como resultado que ni valorará sus juguetes, ni mejorará su comportamiento. De esta forma, con los años el trastero de casa se nos llenará de muchos juguetes (en algunos casos puede que sin estrenar siquiera) y además en la próxima Navidad el niño volverá a pedir montones de cosas, pues le habremos dado el mensaje de que importa más la cantidad que la calidad. Éste es uno de los motivos por el que estas fiestas se han vuelto tan increíblemente materialistas.

-Regalos navideños, ¿un arma de doble filo?

Cambiando los cuadernos por tablets.

Los niños son niños. Sí, parece una afirmación muy obvia, pero en Navidad a veces se olvida. Nos empeñamos en regalar a los niños trastos de adultos, cosas que no pertenecen al importantísimo ciclo vital que están viviendo. Lo más correcto es siempre regalar juguetes infantiles que estén más o menos adaptados al nivel cognitivo del niño (los padres y madres no tienen que estudiarlo mucho, ya que en caso de juguetes de edades tempranas ahora suele haber mucha información en las propias cajas). En caso de los más pequeños será beneficioso para su desarrollo regalar juguetes que potencien la coordinación psicomotora o traten algunos valores educativos (matemáticas, lenguaje, inglés, etc.), mientras que en otras etapas más avanzadas también es bueno regalar juguetes que sean deseados simplemente porque permiten divertirse y desconectar del "cole" (aunque los padres deberían controlar siempre un uso racional del mismo). Personalmente, no me gusta nada la moda actual de regalar tecnología punta a niños muy pequeños. Los juguetes son para los niños. Las tablets, para los adultos. Regalemos juguetes; si quieren tecnología, que sea una videoconsola (tema del que ya se ha hablado en el Blog), pero no un móvil último modelo. Si les regalamos este tipo de cosas, podemos volver a caer en lo mismo: La pérdida absoluta de su valoración (otro trasto más), además de que están malgastando aparatos caros que en realidad tienen otras finalidades. Y peor todavía, estaremos creando potenciales adictos a las nuevas tecnologías desde que son muy pequeños.

Vale, lo reconozco. Son unas fiestas materialistas al 100%. Sí, Papá Noel era originalmente verde hasta que llegó Coca-Cola. Las empresas se frotan las manos este mes. Pero, ¿no tienen también una parte positiva? Da igual que tipo de persona seas, que tipo de familia tengas, que seas o no creyente (estas fiestas han alcanzado ya un nivel, llamémoslo “supra-religioso”), algunos de los valores que transmite la Navidad me parecen muy importantes. Y los papás y mamás deben de intentar manejar estas fechas de la forma más efectiva posible. Al fin y al cabo… Cualquier cosa puede tener el valor que nosotros le demos.

"¡UN PALOOOOOO!"

Finalizo con un vídeo de un anuncio reciente en el que (si bien se anuncia en realidad un producto nada recomendable para un niño pequeño, y se muestra también esa parte más materialista de la Navidad) se plasma muy bien la ilusión que un niño/niña puede tener estos días por algo que a simple vista parece tan sencillo como un juguete. FELIZ NAVIDAD.


David Olivares Valles
@davipsico

martes, 4 de noviembre de 2014

Motivación laboral: ¿una utopía?


Desde el mundo de la Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los Recursos Humanos, una perspectiva interesante es cómo conseguir que en nuestra empresa la mayoría de trabajadores sean empleados felices, entregados y, en definitiva, motivados con su trabajo. Resulta obvio que una buena motivación influirá positivamente en un buen desempeño laboral y generará más beneficios a una empresa pero, ¿es realmente posible conseguir una “motivación laboral”? ¿Es la etiqueta “trabajo” tan fuerte que cuando la aplicamos a una tarea ésta se convierte automáticamente en una carga? ¿Cuáles son los factores que nos hacen estar motivados con el trabajo? Intentemos analizar estas cuestiones de forma breve.

-La motivación laboral como necesidad.

Sin introducirnos demasiado en las diferentes teorías clásicamente analizadas, es de sobra conocida la famosa pirámide de Maslow, según la cual los seres humanos tenemos una jerarquía de necesidades que van desde lo más primario o básico (necesidades fisiológicas) hasta las necesidades de autorrealización, pasando entre ambas por las necesidades de seguridad, las necesidades sociales o de pertenencia y las de autoestima. Según esta teoría la autorrealización (que se relaciona precisamente con un desarrollo personal y profesional satisfactorio), se sitúa en la cúspide de esta pirámide como necesidad de nivel superior, lo que demuestra que estar motivado y feliz en el trabajo no debe ser un asunto secundario. Es más, debería ser una prioridad para los directivos conseguir esa motivación en sus trabajadores, ya que su autorrealización va a influir finalmente en el nivel productivo de los mismos.

-La teoría y la práctica. Distintos tipos de trabajadores.

Operativamente analizada desde la Psicología, la motivación laboral se define como “el nivel de esfuerzo que las personas están dispuestas a realizar en su trabajo”. Sin embargo, cabe destacar que no todas las personas, no todos los trabajadores, son iguales. Sus factores de personalidad también van a jugar un papel muy importante en estar más o menos motivados en el trabajo, por lo tanto es un aspecto a valorar e incluso a evaluar en los mismos, antes de por ejemplo implantar alguna medida organizacional para mejorar esta variable. Mientras que unos serán más abiertos a los demás, aceptarán mejor las críticas y mostrarán actitudes más favorables hacia las funciones y tareas a realizar, otros regirán su forma de trabajar en base a evitar los conflictos o quejas de sus superiores, o se sentirán motivados si se les permite expresar su creatividad y nuevas ideas, o estarán más motivados si su autonomía y capacidad de toma de decisiones es mayor (o menor), etc. La gran complejidad y jerarquía existente en las organizaciones actuales hace que sea muy difícil que el 100% de los trabajadores estén motivados y satisfechos, pero sí que se pueden intentar cuidar algunos aspectos para intentar que eso suceda.

-Factores y consejos para aumentar la motivación laboral.


A pesar de esas diferencias, a grandes rasgos se pueden establecer 2 tipos de factores motivadores en el trabajo, que se relacionan directamente con los 2 tipos de motivación de los que ya hemos hablado en alguna que otra ocasión en este Blog. Por un lado, los factores extrínsecos, relacionados con el entorno laboral: La recompensación económica, el nivel de estabilidad que se tiene en el trabajo, si hay oportunidades de promocionar y ascender en la empresa, si en la misma se pueden establecer relaciones de amistad con otros compañeros, etc. Y por otro lado, los factores intrínsecos o relacionados con cómo es el trabajo en sí: Cómo son las tareas que se tienen que realizar todos los días (su importancia, monotonía, interés, etc.), qué nivel de independencia se posee en la toma de decisiones, si el trabajo tiene que ver con nuestra formación o habilidades, si nos proporcionan información o “feedback” sobre cómo es nuestro desempeño, etc. Por tanto, desde el departamento de Recursos Humanos, una buena acción organizacional destinada a mejorar la motivación en el puesto de trabajo tendría que tener en cuenta tanto las distintas necesidades y factores de personalidad de sus empleados, como en qué aspectos intrínsecos o extrínsecos intervenir en los diferentes puestos, además de otros muchos factores socio-laborales que también son susceptibles de otro análisis más exhaustivo (ajuste de la persona al puesto, identificación con los valores de la compañía, etc.).

Teniendo en cuenta y atendiendo minuciosamente a cada uno de estos aspectos, soy de la opinión de que una motivación laboral y un “engagement” con la empresa son posibles: El trabajo puede llegar a convertirse en tu pasión, en tu motor, en tu motivo para levantarte cada día y luchar por algo que te importa. Y es que, si bien la situación económica actual no nos permite apenas elegir, ya lo dijo Confucio: “Escoge un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”.

Finalizo como siempre con un vídeo. En esta ocasión se trata de una pequeña entrevista a un directivo de Google España, en la cual nos habla de cuáles son las claves de esta gran empresa para haber llegado a ser una de las más deseadas para trabajar y cómo consiguen que sus empleados estén felices y motivados con su trabajo.


David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 10 de octubre de 2014

Ideas irracionales: El camino hacia la infelicidad.



Demasiado he tardado en escribir sobre uno de los temas de la Psicología que más me han llamado la atención durante mi época de estudiante: Las ideas irracionales y la reestructuración cognitiva. Y es que en nuestra forma de pensar se encuentran ciertos esquemas, patrones y creencias generalizadas que, mal gestionadas, pueden llevarnos a un peligroso camino hacia estados depresivos y de ansiedad. Si bien es un tema extenso y muy complejo desde la perspectiva psicológica, voy a intentar hacer una breve explicación para que, de forma sencilla, podamos identificar estas ideas en nosotros mismos y reflexionar sobre ellas.

-Pensamientos, sentimientos y conductas.      
  
Durante toda nuestra vida nos encontramos en una situación de “lenguaje interno” permanente con nosotros mismos. Es obvio que nuestros pensamientos, lo que nos decimos a nosotros mismos, influye en todas nuestras acciones y decisiones, pero también lo hacen en nuestros sentimientos (por ejemplo, si no dejas de pensar cosas negativas, acabas sintiéndote mal). El esquema acción-reacción también se aplica a la dualidad cerebro-corazón: Tus sentimientos dependen, en gran medida, de tus pensamientos. Por eso, la presencia de ideas y creencias extremas e irracionales influyen en gran medida en la aparición de estados depresivos. La aparición de algunas de estas ideas es algo bastante común en la forma de pensar de nuestra sociedad actual (no deben confundirse con delirios y alucinaciones), y son todavía más frecuentes cuando hablamos de estados psicopatológicos.

-Algunos ejemplos de ideas irracionales muy comunes.

“Debo ser absolutamente perfecto en todo lo que hago, y será horrible si no es así”.

No tiene por qué. El errar es totalmente humano. De hecho, equivocarnos es prácticamente inherente a la esencia y naturaleza del ser humano. Todos nos equivocamos, por eso los lápices tienen goma de borrar.

“Tú te has portado mal conmigo, por lo que debes ser terriblemente castigado”.

El rencor en raras ocasiones conlleva consecuencias positivas, mientras que perdonar a los demás (y a nosotros mismos) suele proporcionarnos un estado de más paz y tranquilidad.

“Lo que ha ocurrido en el pasado me ha marcado para siempre”.

Del pasado se aprende; los errores deben ser nuestra motivación para cambiar, no nuestra piedra en el camino del futuro. La resiliencia (capacidad para superar eventos tremendamente negativos) también es inherente al ser humano. Mira siempre hacia adelante.

“Necesito llevarme muy bien con todos los que me rodean y no tener problemas con ellos”.

Eso sería una tarea demasiado exigente y estresante. Convivir en una sociedad es afrontar un problema tras otro, superar muchas adversidades. Esto implica debatir y discutir con otras personas. Aceptando esto, poco a poco iremos evitando a esas personas “tóxicas” que parecen complicarnos la vida y pasaremos más tiempo con quienes nos hacen felices.

“Todo debe salir exactamente tal y como lo he planeado”.

Error. La incertidumbre guía gran parte de nuestro destino. Está bien hacer planes, pero siempre dejando margen a imprevistos. Los planes a corto-medio plazo son más fáciles de seguir; evita hacer cábalas sobre qué será de ti en los próximos años. Cuanto más te centres en el presente, más feliz serás.

-El trabajo en clínica: La Reestructuración Cognitiva.


Desde el enfoque cognitivo-conductual, científicamente contrastado y predominante en la práctica clínica española a día de hoy, se trabajan este tipo de ideas y creencias mediante la Reestructuración Cognitiva, que en definitiva se trata de un conjunto de técnicas (basadas en los estudios iniciales de Beck y Ellis) que pretenden modificar este tipo de cogniciones. Podríamos resumir esta reestructuración como el trabajo en terapia mediante el cual el paciente, guiado por el terapeuta, tiene que ser capaz de identificar estas creencias, cuestionando sus pensamientos desadaptativos hasta conseguir sustituirlos por otros más adecuados, aliviando así sus síntomas depresivos o ansiógenos. Para ello, el terapeuta puede recurrir a un debate o diálogo socrático (realizando preguntas al paciente) sobre la veracidad de esas creencias que le hacen sentir mal; examinar con el paciente qué pruebas hay de que esa creencia se ajuste a la realidad; cuestionarle acerca de la utilidad real que tiene pensar así; qué es lo peor que podría pasar si no se cumpliera alguna de esas premisas, etc. Este complejo proceso, combinado con otras técnicas en terapia, se ha mostrado eficaz para diferentes tipos de trastornos que son muy comunes en la consulta de un clínico (ansiedad, depresión, hipocondría, problemas de estrés, agresividad, etc.).

Por tanto, este tipo de ideas se pueden trabajar e ir modificando con el tiempo, si bien para ello se requiere un gran esfuerzo por parte de los terapeutas y de los pacientes. Como ya he mencionado anteriormente (y mis compañeros psicólogos sabrán), esto no es más que un pequeño esbozo, una aproximación, a todo el trabajo cognitivo que se realiza para evitar (o reducir) determinados síntomas, por lo que me comprometo a volver a escribir en el futuro algo más sobre este apasionante tema. Espero que al menos os haya ayudado a comprender un poco mejor cómo funcionan estas ideas tan extremas para que, si las aplicáis ahora mismo a vuestra vida, aprendáis a relativizarlas y a asumir que todo no puede ser perfecto. Al fin y al cabo, la vida no es perfecta... Sólo tiene que vivirse.

Como siempre, finalizo con un sencillo vídeo con algunos pasos y frases que podéis aprender fácilmente en casa, y que sirven para evitar ideas irracionales y poder así ser más felices. 


David Olivares Valles
@davipsico

martes, 16 de septiembre de 2014

Deporte y autoconfianza: Un motor para la autoestima.



Cuanto más deporte hago, más me gusta y más me asombra la capacidad que tiene para, además de mantenerte en forma y preservar tu salud, hacerte sentir bien. Y es que más allá de los efectos fisiológicos directos de las endorfinas (de los que ya hemos hablado en este Blog), la actividad física puede ser una forma perfecta de ganar confianza y preservar la autoestima, de ahí que incluso ayude a aliviar estados ansiógenos o depresivos.

-Superación deportiva y logro de objetivos.

Es bien sabido que una forma de sentirnos bien con nosotros mismos es conseguir objetivos que nos planteemos, sean de carácter laboral, académico, personal o deportivo. La consecución de estos últimos es especialmente gratificante, ya que generalmente requieren un nivel de esfuerzo físico y mental superior a lo logrado hasta el momento. Además, para lograrlos se necesita un entrenamiento constante, periódico y (por lo general) bastante prolongado en el tiempo, lo que hace que la consecución de dicho objetivo esté más constantemente presente en nuestra mente. Como ejemplo, una persona que desee acabar un Maratón por primera vez necesita meses de preparación, planes de entrenamiento, muchos preparativos, duras sesiones de ejercicio, etc., por lo que al terminar dicha carrera, la satisfacción es muy grande.

Esta satisfacción al lograr nuestro objetivo deportivo deseado puede provocar una sensación personal de fortaleza y bienestar que aumenta la visión positiva que tenemos de nosotros mismos, de ahí que nuestro autoconcepto y nuestra autoestima salgan reforzados de la actividad física, sea ésta realizada individualmente o en grupo.

-Deporte y motivación personal.


Para que una experiencia deportiva nos resulte gratificante, deben seguirse algunas de las pautas básicas de la motivación humana para no caer en el aburrimiento, la rutina o los esfuerzos inadecuados. Para empezar, debemos establecernos expectativas que sean realistas, alcanzables con un entrenamiento a corto-medio plazo. Y es que en el deporte no se puede pasar de 0 a 100; por ejemplo, tras estar meses sin realizar ejercicio físico, tenemos que empezar progresivamente, de menos a más, y teniendo claras nuestras limitaciones (por ejemplo, con la bicicleta: Empezar dando paseos suaves que, progresivamente vayan aumentando en intensidad). Además, se debe tener en cuenta que los objetivos a corto plazo (es decir, aquellos que se pueden conseguir en unos días o semanas) son más fáciles de conseguir y, por tanto, nos ayudarán a persistir en el ejercicio (si nuestra meta es, por ejemplo, adelgazar 20 kilos de aquí a 3 años mediante el ejercicio, probablemente nos cansemos antes y abandonemos enseguida). Hay que tener en cuenta que estas “reglas” no se aplican sólo a grandes objetivos deportivos, sino también a cualquier rutina deportiva que se tenga establecida (salir a caminar, actividades pautadas en un gimnasio, etc.). Y, por supuesto, debemos elegir la práctica de un deporte que nos resulte divertido o gratificante; en definitiva, que nos motive.

Por todo esto, podríamos hablar de otra “vía” con la que conseguir bienestar psicológico a través del deporte: Además de las endorfinas, la satisfacción por conseguir los objetivos que nos habíamos propuesto. Como experiencia personal, he de decir que pocas sensaciones se parecen a correr el último kilómetro de un Maratón: Tras haber sudado un buen puñado de duros entrenamientos, llevar muchos kilómetros en las deportivas, haber tenido bastantes dolores y agujetas e incluso haber pensado mil veces que no serás capaz, lo que sientes al ver la línea de meta es algo que no se puede expresar con palabras. Por eso, mi consejo (para el deporte y para la vida en general) es que os esforcéis, que os pongáis objetivos, que no hagáis caso de quien dice que no podéis hacerlo (sobre todo si ese alguien sois vosotros mismos), y que perseveréis. Los esfuerzos se recompensan, y los objetivos llegan.

Para terminar, os dejo con un vídeo que expresa gráficamente cómo el “trabajo duro” beneficia a nuestra mente. Disfrutad y ¡a por ello!


David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 18 de julio de 2014

Psicología y Publicidad: Dos mundos paralelos.

Mk Geek y davipsico volvemos a las andadas, con un post conjunto sobre cómo la Psicología puede jugar un papel casi decisivo en la Publicidad, el Marketing y la toma de decisiones.


En cualquier departamento de Marketing de una empresa, conocer las distintas estrategias psicológicas y utilizarlas bien puede hacernos vender mucho más que nuestros competidores. A la hora de llamar la atención de nuestros consumidores, es importante saber desde dónde colocamos un determinado anuncio hasta las características de los estímulos que tiene (música, imágenes, colores…). Un anuncio tiene que ser llamativo para captar nuestra atención, por lo tanto el equipo de publicidad deberá conocer muy bien a su target y utilizar unos determinados recursos para que la información se procese correctamente y podamos almacenarla en la memoria. Esto es posible gracias a la ayuda de: Eslóganes pegadizos (“Just Do It” de Nike), canciones (¿quién no conoce la canción del Cola-Cao?), imágenes atrevidas (por ejemplo, spots publicitarios de Benetton) y un sinfín de estrategias más.

Además de estas estrategias que recurren a los procesos mentales más simples, tenemos que tener en cuenta al consumidor. No basta con que un anuncio nos llame la atención o recordemos su música; como publicistas, debemos hacer que el target tome la decisión de comprar nuestro producto, que tiene que convertirse en la alternativa con más posibilidades de entre todas las que hay en el proceso de decisión de compra. Desde el surgimiento del problema hasta la evaluación post-compra, deberemos estar presentes.


Para ello pensaremos la forma de cautivarlos para llegar más allá y crear un compromiso con el producto. Una forma muy directa y usual de conseguir esto, es crear anuncios que apelen a la parte emocional (que te toquen la fibra sensible), ya que consiguiendo esto el consumidor no nos olvidará y creará un “afecto positivo” hacia nuestro producto. La parte emocional del Marketing es tan potente que puede incluso cambiar el modo en el que percibes un determinado producto/marca (como por ejemplo Apple, que ha conseguido  traspasar esa barrera y ya no es solo un producto, sino una forma de vida). A continuación se muestra uno de los ejemplos más recientes de esta marca estadounidense.


En definitiva, jugando con la publicidad y utilizando los distintos recursos de la mente, hay infinitas posibilidades para que nuestro producto tenga éxito, si estos recursos se utilizan bien.

David Olivares Valles
@davipsico

Cristian Coello Cantero
@icolol