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jueves, 1 de octubre de 2015

Micro-guía de Orientación Laboral III: Otros recursos.

¿Cómo va vuestra vida laboral? ¿Algún cambio en los últimos meses? Esperemos que si los ha habido, hayan sido para mejor. Bien, habiendo hablado en posts anteriores de herramientas de búsqueda de empleo más “clásicas”, en este post voy a centrarme en otros recursos que, aunque quizá no de forma directa, también te pueden ayudar a que encontrar trabajo te resulte un poquito más fácil. Para ello, vamos a desgranar el concepto de “empleabilidad”, centrándonos asimismo en métodos para mejorarla.

-¿Qué es la empleabilidad?


El concepto de empleabilidad podría definirse de forma sencilla como la probabilidad que una persona que busca empleo tiene de encontrarlo. Por supuesto, eso no es algo aleatorio; depende de múltiples factores y variables, y también del tipo de puestos que aspiras a ocupar. Una persona “empleable” es aquella cuya formación, experiencia, idiomas y/o circunstancias son favorables de cara a encontrar el trabajo que desea. Dentro de este concepto, también se ha de destacar la importancia que tienen aspectos psicológicos como la motivación, la capacidad de adaptación, habilidades, destrezas, competencias profesionales, etc. Por tanto, a mayor formación, mayor experiencia, más conocimientos de informática e idiomas y, por supuesto, a mejores herramientas y métodos de búsqueda de empleo, mayor es tu potencial y tu probabilidad de encontrarlo, y más grande es tu empleabilidad. En definitiva, estarás más adaptado a un mayor rango de puestos de trabajo.

Por otro lado, este concepto se ha de relacionar siempre con la rama profesional en la que se está buscando activamente empleo. Si, por ejemplo, buscas trabajo en una tienda de ropa, además de la formación profesional la experiencia previa en ese ámbito va a ser muy importante. Pero si, siguiendo el ejemplo, cuentas con experiencia en otro tipo de establecimientos (por ejemplo, un supermercado) quizá tu empleabilidad no sea la más adecuada o ajustada. Asimismo, la empleabilidad puede no ser la adecuada por exceso o por defecto, ya sea de experiencia o de formación; esto podría aplicarse a infinidad de profesiones con muchas ramas. Por ello, es muy importante seguir formándose siempre, aprendiendo, para saber más de otros ámbitos de tu misma carrera profesional. Y aquí entra en juego la formación continua.

-La formación continua.


En un mundo laboral tan sumamente cambiante como el actual, no podemos limitarnos a quedarnos con aquello que hemos aprendido durante los años de bachillerato, formación profesional o incluso carrera universitaria. La inestabilidad y la precariedad laboral pueden hacer que lo que ahora sabemos y utilizamos en nuestra profesión no nos sirva en otro puesto de trabajo, en el que nos requieran otros conocimientos o técnicas; de ahí la importancia de la formación continua a lo largo de la vida laboral. Actualmente, muchas empresas con una buena gestión de Recursos Humanos incluyen en su planificación anual formaciones internas para los empleados; pero si todavía estás buscando un trabajo es mejor ir formándote en distintas facetas, asistir a cursos, jornadas y congresos, aprender idiomas y certificarlos, etc. De esta forma, se amplía el abanico de ofertas a las que puedes estar bien adaptado.

-Otros recursos.

No puede negarse; otra forma muy recomendable de aumentar nuestras posibilidades de conseguir ese ansiado trabajo a día de hoy es “tirar” de contactos. Una buena gestión de contactos puede hacernos ascender en empleabilidad. Pero tampoco sirve el hacerlo de cualquier manera: Una gestión eficiente de nuestra red de contactos profesionales incluye el saber utilizarlos de forma racional, consecuente y no “aprovechada” o pesada. Pide a aquellos profesores con los que más confianza hayas establecido que te informen de aquellos cursos, másters u ofertas que te puedan interesar; intenta hablar directamente con los directores de las empresas cuando les entregues el CV; véndete bien (o, al menos, inténtalo: cómo evitar ponerte nervioso en una entrevista); crea unas tarjetas de visita profesionales y entrégalas con tu CV; cuida tu reputación on-line (es decir, qué y cómo publicas en las redes sociales), etc. En este sentido, también son muy útiles las redes sociales de carácter profesional, tipo LinkedIn, ya que aumentan tu visibilidad entre los círculos profesionales relacionados con tu formación y experiencia, e incluso incluyen ofertas laborales.

Ya hemos hablado de cómo la formación te abre muchos caminos, pero en el increíblemente complicado mercado laboral actual, a veces la experiencia resulta imprescindible (todos nos hemos encontrado con la típica oferta en la que se busca a una persona joven, pero con mil años de experiencia…). Por eso, a veces es necesario encontrar un camino “no laboral” para ir ganándola. En ese sentido, en determinados tipos de profesiones el voluntariado puede ser una opción muy interesante para ir ganando esa experiencia que la crisis no nos permite ganar con una relación de tipo laboral. Pero cuidado: Si ejerces de voluntario tienes que tener muy claro cuáles son tus derechos y obligaciones como voluntario. Si eres voluntario, significa que participas en esa entidad o asociación de forma altruista, no remunerada, y sin exigir una relación laboral posterior. No se ha de confundir la experiencia que ganas con el objetivo de un voluntariado.

Todo consejo parece poco para la delicada situación en la que muchos de los potenciales trabajadores de esta sociedad se encuentran, y además, es imposible aplicarlos todos. Pero sé constante, persiste y no te rindas, incluso cuando se te cierre alguna puerta. Porque cuando se cierra una puerta… Bueno, ya sabes. ¡Hasta la próxima!


David Olivares Valles
@davipsico

martes, 9 de junio de 2015

Micro-guía de Orientación Laboral II: Los primeros pasos.



Seguimos con algunas de las pautas básicas para encontrar un empleo. Ya hemos afrontado la realidad, asumido las dificultades, establecido un objetivo y preparado un buen CV. Pero, por supuesto, debemos tener más herramientas y recursos de apoyo para aumentar nuestras posibilidades de conseguir ese ansiado trabajo. Por ejemplo, podemos preparar una carta de presentación, y entrenarnos para afrontar de forma correcta una entrevista de trabajo. En la presente entrada vamos a centrarnos en estos dos puntos de la búsqueda de empleo.

-¿Qué es una Carta de Presentación? Pautas básicas.

Una carta de presentación es un documento que complementa al currículum, y cuyo objetivo es que el mismo destaque entre el “montón” de currículos que (muy probablemente) el responsable de Recursos Humanos ya disponga encima de la mesa. En una carta de presentación bien redactada deben quedar bien claro el tipo de trabajo que estás buscando, cuáles son tus aptitudes de cara a ocupar eficazmente ese puesto, por qué estás motivado para entrar a trabajar en esa empresa, qué puede aportarle tu enfoque personal, y cómo se adapta tu formación y experiencia al puesto de trabajo. En definitiva, podría resumirse en que es un documento breve en el que explicas a la empresa por qué debe contratarte, y por qué eres su mejor opción.

Tal y como indica el portal de empleo PrimerEmpleo.com, se pueden crear diferentes tipos de cartas de presentación, dependiendo de si estás enviando tu currículum a una oferta de trabajo o si, por el contrario, quieres entregarlo de forma “espontánea” a una empresa. Sin embargo, sus pautas de redacción son similares y sencillas. Organiza la carta en diversos párrafos, empezando por tu nombre y datos de contacto. Empieza el texto dirigiéndote a quién la va a leer (por ejemplo, “A la atención de…”). Después, véndete de forma realista: Cuál es tu formación académica y extra-curricular (cursos de especialización, idiomas, etc.) y tu experiencia, ya sea laboral, de prácticas o de voluntariado, pero todo ello de forma breve. Dedica el siguiente párrafo a explicar por qué estás interesado en trabajar en esa empresa (por ejemplo, porque quieres desarrollar una carrera en ese ámbito, porque es una de las más importantes del sector, etc.), y finaliza con una despedida en la que quede clara tu disposición a explicar tu CV de forma completa en una entrevista personal. Si bien escribir este tipo de cartas parece algo trivial, una buena carta de presentación puede “ascender” un CV hasta los primeros puestos, por tanto dedícale el tiempo necesario hasta que resulte atractiva. Puedes ver ejemplos de cartas de presentación aquí.

-Relájate: Es sólo una entrevista.


Con unas buenas herramientas de búsqueda de empleo (y un poco de suerte), puede que llegue el momento en el que tengamos que afrontar una entrevista de trabajo. Y este es uno de los momentos más críticos en la búsqueda de empleo. Las entrevistas de trabajo suelen generar nerviosismo y ansiedad, debido a que mentalmente interpretamos que nuestro futuro depende del resultado de la misma, y en gran medida es cierto. Sin embargo, si aprendemos a relajarnos, con toda probabilidad nos irá mejor; además hay que considerar que en muchos procesos de selección la primera entrevista tiene como objetivo conocer a los candidatos, realizando así una criba previa a una segunda entrevista más formal.

En primer lugar, relativiza: No va a pasar nada si una entrevista no sale al 100% como nosotros esperamos. De hecho, el estrés que produce puede hacernos incluso tener una percepción subjetiva más negativa de lo que ha sido, es decir, puede que pensemos que ha ido fatal porque estábamos nerviosos, pero en realidad el entrevistador se haya quedado con un buen “sabor de boca” (piensa que ellos ya cuentan con que la mayoría de los entrevistados van a estar nerviosos). Por todo ello es muy importante relajarse previamente y estar en unas buenas condiciones psicofisiológicas previas (haber dormido bien, llegar a la entrevista sin prisas, ir con ropa cómoda, etc.). Además, también es muy importante estar preparados para afrontar la frustración: Una entrevista de trabajo no va a derivar necesariamente en un puesto. Con la gran inestabilidad actual, debemos ser conscientes de que la cantidad de personas que buscan empleo es enorme, y que conseguir ese trabajo ya no depende del todo de nosotros.

-Afrontar las preguntas difíciles.


Una de las claves para superar exitosamente una entrevista de trabajo es prepararla concienzudamente. Y cuando digo prepararla me refiero a prepararla bien, desde el momento en el que se entra al despacho del entrevistador hasta la despedida. Si ya te has enfrentado a varias entrevistas probablemente te hayas dado cuenta de que has ido mejorando en su ejecución, porque vas corrigiendo los errores que has cometido en las previas. Si la preparas bien, puedes anticiparte a esos errores.

Además de preguntarte por tu formación, experiencia, puntos fuertes y débiles, etc. (preguntas cuya respuesta debes haber preparado bien previamente, por supuesto) puede que el entrevistador te realice preguntas por competencias, es decir, para ver cómo actuarías ante determinadas situaciones. El enfoque de los Recursos Humanos por competencias resulta muy interesante, ya que permite al entrevistador hacerse una idea de cómo es un potencial trabajador sin que éste posea una gran experiencia. Por ejemplo, si optas a un puesto en el que es necesario utilizar un determinado programa informático muy complejo, puede que te pregunten cómo afrontarías un problema en ese programa o cómo intentarías resolverlo. Si ante este tipo de cuestiones te quedas en blanco o no respondes adecuadamente, aumentas tus posibilidades de no pasar a la siguiente fase del proceso de selección. Por eso es también imprescindible preparar bien nuestras respuestas a preguntas como “¿Cuál es tu mayor defecto?” “¿Qué es lo que cambiarías de ti?”, etc. En estos casos, huye de respuestas estereotipadas (dentro de lo posible) e incluye siempre una coletilla “positiva” al final. Por ejemplo: “En ocasiones tengo problemas con las nuevas tecnologías, pero he realizado varios cursos últimamente y estoy mejorando mucho en ese tema”.

Infórmate sobre la empresa, visualízate en la entrevista, ensáyala con un amigo o familiar (aunque te resulte cómico), practica la respiración profunda, relájate… Si afrontas la entrevista de una forma activa y positiva, sin duda habrás mejorado tu “empleabilidad” y estarás más cerca de conseguir lo que deseas. Y, como consejo personal, sé tú mismo y sé sincero. Está claro que hay que venderse bien, pero ten confianza en ti mismo y no intentes ser quién no eres; se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Y como el humor siempre viene bien para relajar tensiones, os dejo con un sketch ya muy típico sobre las entrevistas de trabajo. Porque, ¿qué cosas no tienes que hacer bajo ningún concepto en una entrevista?


David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 8 de mayo de 2015

Los monstruos del espejo.



Haciendo una parada en las mini-secciones recientemente estrenadas en este Blog, hoy dedico esta publicación a un tema sobre el que llevo meses queriendo escribir. Como ya dije nada más abrir mi página de Facebook, me topé con una serie de Blogs y páginas web que hacían apología de la Anorexia y la Bulimia, a través de una petición popular para cerrarlas. Y es que a nivel de medios de comunicación, parece que ya no se habla tanto de dichos trastornos, pareciendo incluso que sean un tema “pasado de moda”. Sé que sobre esto ya se han escrito muchísimas cosas durante años, pero me parece importante hacer un pequeño resumen en este punto para todos aquellos que no conozcan las características básicas de estos problemas.

-La influencia de los medios de comunicación.

Sin apenas darnos cuenta, estamos constantemente bombardeados por un sinfín de anuncios, programas, imágenes y productos que nos presentan a modelos de cuerpos esculturales y atractivos. De hecho, si nos fijamos, en ocasiones se condiciona ese ideal de belleza con la felicidad, creando así la idea errónea de que sólo seremos felices (igual de “felices” que esos modelos) si nuestro cuerpo también es así. Si a esto le sumamos que muchos de esos productos están diseñados y enfocados al público joven y/o adolescente, puede empezar a formarse una peligrosa cadena de pensamientos que lleven a un joven a obsesionarse por su físico.

Resulta obvio que un cuidado de nuestro aspecto y de nuestra salud es siempre importante, que la participación en actividades deportivas es beneficioso para los adolescentes (donde también cumple una importante función de interacción social extracurricular) y que la opinión que los demás tienen de nuestra personalidad y de nuestro físico es, si cabe, más importante en esta etapa que en cualquier otra de nuestro desarrollo evolutivo. Sin embargo, padres y educadores deben prestar mucha atención a algunos signos de alarma que podrían indicar la existencia de un trastorno de la conducta alimentaria.

-Dónde está la línea: Qué son la anorexia y la bulimia.


La anorexia nerviosa y la bulimia son, en resumen, trastornos de la conducta alimentaria caracterizados por un hambre auto-inducido y una excesiva pérdida de peso (anorexia), y por la aparición de atracones de comida seguidos de purgas u otras conductas dirigidas a compensar los efectos de ese atracón (bulimia), pudiendo existir en estos trastornos una alteración de la propia percepción corporal. Esto último implica que las personas con este tipo de problemas se siguen percibiendo como “gordas” en el espejo, a pesar de que su delgadez resulta extrema y evidente para el resto. Todo ello va acompañado también por un miedo excesivo e irracional a ganar peso y por otros síntomas patológicos como ansiedad, sensación de soledad y aislamiento, depresión, etc. Si quieres ampliar el estudio sobre estos trastornos, puedes consultar todos los criterios diagnósticos del DSM IV-TR para estos trastornos aquí, e incluso saber qué cambios se han producido en el DSM V aquí.

Por tanto, se pueden establecer unas señales de alarma básicas para detectar cuanto antes la presencia de algún problema relacionado con la comida o con la conducta alimentaria: Pérdida de peso excesiva y rápida, negativa repetida a comer una cantidad lógica de comida, obsesión por las calorías de  los alimentos, eliminación o desaparición de las comidas entre horas (por ejemplo, tirar repetidamente a la basura el bocadillo del almuerzo en el instituto), disminución en la asistencia a reuniones sociales por miedo a que se fijen en el físico, actividad física excesiva, obsesión por la belleza y la perfección, etc. Como en otros problemas, detectar cuanto antes algunos factores de riesgo y trabajar en ellos va a ayudar a que no se desencadene un problema mayor que pueda afectar seriamente a la salud física y psicológica de un joven o adolescente.

-Tratamiento.

En el caso de la anorexia, resulta casi obvio que el primer objetivo médico con un paciente debe ser el restablecimiento del peso hasta unos niveles clínicos saludables, tras lo cual debe haber un trabajo psicológico importante en aquellas variables que han influido en el mantenimiento del problema, tratando también de evitar las recaídas. Se ha de destacar que, si bien las terapias de ingreso hospitalario de corte conductual basadas en refuerzos/castigos dependiendo del aumento o no de peso pueden ser eficaces a nivel físico, una adecuada Reestructuración Cognitiva (de la que también se ha hablado ya en este Blog) parece esencial para cambiar toda una serie de actitudes y creencias con respecto a la figura, el cuerpo y la comida. También se ha de señalar que un trabajo multidisciplinar y un buen apoyo familiar son fundamentales para una buena recuperación. En este interesante vídeo quedan resumidas algunas de las áreas en las que se debe intervenir con estos pacientes:


En el caso de la bulimia, el rango de tratamientos es más amplio, pasando desde terapias de corte cognitivo-conductual a terapias sistémicas, farmacológicas, exposición con prevención de respuesta, etc., para trabajar en los múltiples (y complejos) factores implicados. Para aquellos compañeros psicólogos (o que aspiren a serlo) os enlazo aquí a un interesante artículo de la revista de divulgación científica “Psicothema” donde podéis estudiar cuáles son los tratamientos bien establecidos, probablemente eficaces y en fase experimental, para trabajar en consulta estos trastornos de la conducta alimentaria.

En definitiva, la anorexia y la bulimia siguen siendo un problema actual, que se puede prevenir, detectar y tratar eficazmente, y en el que los medios de comunicación y los ideales de moda y de belleza tienen mucho que decir. En mi opinión, desde edades tempranas, familias y educadores deberíamos ser capaces de introducir como un factor más de nuestra personalidad la capacidad de querernos a nosotros mismos, de mejorar nuestra autoestima, de aceptarnos y de (cuidando nuestro físico y nuestra salud) ser felices con nuestro propio cuerpo. 



David Olivares Valles
@davipsico

jueves, 5 de marzo de 2015

Micro-guía de Orientación Laboral I: El inicio.



Afrontémoslo: Por mucho que nos digan, el mundo laboral no volverá a ser el que era en muchos años. La estabilidad en un puesto de trabajo parece haber desaparecido (incluso en empleos públicos, debido a los llamados “ajustes”). Las personas muy optimistas dicen que la palabra “crisis” va acompañada a la de “oportunidad”. Puede que tengan razón, pero también es cierto que el desempleo que ha traído la crisis puede llevar implícito un estado de ansiedad por diferentes motivos: No desarrollar la carrera o estudios por los que se ha luchado, no percibir ingresos, tener dificultades para sacar adelante una casa o una familia, tener mucho tiempo que ocupar, etc. Como persona que también se encuentra inmerso en esta búsqueda laboral, con esta breve micro-guía quisiera daros algunos consejos, unas simples pinceladas, sobre cómo afrontar la situación de desempleo desde una perspectiva proactiva, y sobre cómo enfocar vuestra búsqueda de empleo de manera correcta. Empecemos por el principio.

-Afrontar la situación: El desempleo.


A día de hoy, todos conocemos algún caso de desempleo: El nuestro propio, el de nuestros padres, el de un familiar, amigo, etc. ¿Significa esto que debemos atenernos a la regla de “mal de muchos, consuelo de tontos”? Yo creo que no. El desempleo es algo contra lo que nunca deberíamos dejar de luchar, tanto la sociedad y los gobiernos, como nosotros mismos. Por tanto, una vez pasado el “shock” inicial que provoca, debemos hacer todo lo posible para abandonar posiciones conformistas y luchar por conseguir lo que queremos: Ya no sólo un puesto de trabajo, sino que se nos reconozca, que se nos valore.

En este proceso, identifica todos los pensamientos irracionales que vengan a tu mente (como por ejemplo, “no sirvo para trabajar”, “¿quién me va a querer en su empresa?”, “he estudiado para nada”, etc.), reconoce su poco ajuste a la realidad, y cámbialos por otros más sensatos (como por ejemplo, “la situación es difícil, pero tengo que trabajar duro si quiero conseguir un buen puesto” o “tengo los estudios y la experiencia necesaria para trabajar”.

-Establecimiento de objetivos.

Dentro de lo posible, evita que el desempleo vaya haciendo mella en ti, que la palabra “parado” sea parte de tu personalidad (“Hola, soy Paco, tengo 30 años y estoy parado”). Inténtalo. Cambia el chip, márcate unos objetivos de cara a la búsqueda de empleo. Por ejemplo, piensa: ¿Dónde quiero estar en dos meses? ¿De qué quiero trabajar? ¿Y en un año? ¿Qué trabajos estoy dispuesto a realizar? ¿Qué dinero/condiciones estoy dispuesto a aceptar? ¿Cuál es mi situación financiera actual? ¿Cuál quiero que sea? Etc. Las respuestas a este tipo de preguntas te darán la pista sobre dónde comenzar.

Como siempre digo, en mi opinión los objetivos a corto-medio plazo funcionan mucho mejor, para esto también. Si te planteas “en 10 años quiero ser el millonario director general de una multinacional”, siento desilusionarte, pero es muy probable que no lo consigas, debido no sólo a la dificultad del objetivo, sino a que no hay tareas concretas que garanticen el éxito en ese objetivo. Me explico: Ponte objetivos que puedas materializar, que sea posible (y relativamente fácil) llevar a cabo. Por ejemplo: “esta semana voy a llevar el Currículum a todas las empresas de mi ciudad relacionadas con mis estudios” o “durante este mes voy a crearme un perfil en algunas de las páginas web de ofertas de empleo”, etc. Trabaja duro para cumplir esos objetivos, piensa en las respuestas a las preguntas que te has planteado, visualízate trabajando en algo que te guste y te motive, y no te desanimes si la búsqueda no da sus frutos inicialmente. Vuelve a establecerte otros objetivos, piensa en positivo y vuelve a empezar.

-El CV.


El Currículum Vitae es la principal herramienta de búsqueda de empleo (aunque hay otras). Por eso, es especialmente importante cuidarlo con mimo, trabajarlo al máximo, y hacerlo atractivo para las empresas. Como recomendaciones generales, es mejor crear diferentes tipos de CV dependiendo del tipo de empresa al que irán dirigidos, debe tener una redacción simple pero que contenga toda la información relevante y, aunque parezca obvio, sin faltas de ortografía, ya que dan muy mala imagen. Los puntos que debe incluir son: Datos personales, formación reglada (es decir, Formación Profesional, carrera universitaria, títulos, etc.), experiencia profesional, experiencia pre-profesional (trabajos de prácticas, voluntariado, etc.), otra formación que sea de interés, idiomas, conocimientos de informática, y otros datos que puedan ser relevantes (como disponibilidad temporal y geográfica, carnet de conducir, etc.).

Si bien escribir un CV parece algo fácil, no lo es tanto hacer uno que parezca realmente interesante. Por eso, os enlazo a algunas páginas donde podéis encontrar interesantes plantillas de diversos tipos de CV, que sin duda os ayudarán a crear herramientas muy útiles para encontrar ese ansiado empleo. Podéis encontrar muchas aquí, aquí e incluso también aquí.

Esto es sólo el inicio; lo más efectivo para encontrar trabajo es convertir la búsqueda de empleo en tu propio trabajo. Por eso, progresivamente iré ampliando esta micro-guía con información relacionada, como por ejemplo, cómo gestionar tus contactos profesionales de forma adecuada, cómo mejorar la “empleabilidad” mediante la formación continua, cómo enfrentarse de manera exitosa a una entrevista de trabajo, cómo redactar una buena carta de presentación, qué webs de ofertas laborales tienen mejores resultados, etc. Espero de veras que os ayude. Hasta entonces, pongámosle un poco de humor "indignado" a la situación, que nunca está de más. Con lo que están de moda los “talent shows”, ¿parecería este concurso tan descabellado?


PD.: Si seguís este Blog, no os preocupéis si algunas de las entradas, como ésta, os parecen incompletas. Durante este año, una novedad será que muchas de las entradas van clasificadas en secciones, marcadas con números, y en siguientes posts se irá complementando la información, de cara a hacer un Blog más dinámico e interesante. Muchas gracias por vuestra lectura :)

David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 30 de enero de 2015

Psicología y Pseudociencias. Mitos y realidades I.



Además de las diferentes reflexiones y temáticas de carácter psicológico de los distintos posts, creo que este Blog también puede ser un lugar perfecto para ir rompiendo algunos mitos que rodean al trabajo de los psicólogos. Y no me refiero sólo a los típicos clichés y frases como las de “parece mentira que seas psicólogo” o “cuidado, que es psicólogo y nos puede leer la mente”, sino a cosas que parecen estar dentro del trabajo de un profesional de la Psicología pero que realmente no lo están (o, al menos, dentro del método cognitivo-conductual, contrastado y científico). Voy a intentar hacer un post diferente analizando algunos ejemplos 100% reales con los que me he ido encontrando.

-“¡Deja de fumar en una sola sesión!”.

No seré yo el que diga que quien haga este tipo de cosas esté haciendo algo incorrecto o que no funcione, por supuesto. Pero sí afirmo que es muy, muy, muy complicado que un paciente con una fuerte adicción al tabaco deje de fumar así porque sí en un solo día, por muy buena que sea la técnica en cuestión que se utilice. Ya es difícil dejar una adicción en una serie de sesiones estructuradas en el tiempo que incluyan el trabajo en un conjunto de variables psicológicas (reducción de la ansiedad, reestructuración cognitiva, cambio de hábitos, etc.) o siguiendo un modelo concreto, por lo que debo no recomendaros este tipo de milagros psicológicos, ya que (además de que habitualmente son muy caros) suelen tener una efectividad y rigurosidad dudosa. Y sí, puede que conozcamos algún caso de una persona que ha dejado de fumar de un día para otro, sin necesidad de acudir a un médico o psicólogo, pero es probable que todavía sienta ansiedad al ver u oler el tabaco o incluso haya recaído en diversas ocasiones.

-“¡Mejora tu autoestima con esta crema especial!”.

Lo siento, pero no. No hay una correlación biológica demostrada entre una crema hidratante y un constructo psicológico, al menos de momento. Otra cosa bien distinta es que debido a la utilización de una crema (u otro producto de cosmética) te sientas mejor, más cuidad@, más limpi@ o más guap@; resulta obvio que nuestro aspecto físico puede influir de manera relevante en la valoración que hacemos de nosotros mismos. Pero no hay una relación directa: Un perfume, crema o producto no te sube la autoestima. Si quieres mejorar tu autoestima, tómate unos minutos para analizar las cosas buenas de tu vida y de tu personalidad, y párate a pensar si tu aspecto físico tiene más peso en tu autoestima que tus ideas, valores, actitudes y sentimientos. O directamente, ves a un psicólogo: Te ayudará a aceptarte a ti mism@, a cambiar aquellas conductas negativas que te afectan y a tener una visión realista de tu persona.

-“Es que yo no creo en psicólogos”.


Es que esto no funciona así. La Psicología no es algo en lo que se crea o no se crea, es una ciencia. Nadie diría “yo no creo en los médicos”. Y es que, salvando las distancias, en el ámbito clínico-sanitario los psicólogos no somos una especie de adivinos super-héroes soluciona-problemas, sino profesionales que recopilamos información sobre conductas, antecedentes y consecuentes, para ayudar a los pacientes a solucionar sus problemas, superar sus miedos o ser más felices mediante una serie de pautas que ellos tienen que ir trabajando y aplicando en su día a día. Porque sí, esto es así de duro: Aunque des el paso de ir al psicólogo, el gran esfuerzo para obtener un cambio vas a tener que realizarlo tú. Por otro lado, como en todos los gremios, hay buenos y malos profesionales, y eso no debería restar rigor a su profesión. Piensa que un mal fontanero no te hace dejar de creer en la fontanería, ¿verdad? Pues lo mismo.


Estas son, de momento, algunas de las ideas sobre la Psicología que quería ir desmontando. Espero poder ir complementando esta mini “sección” del Blog en un futuro, según me vaya encontrando con más mitos e ideas sobre esta bonita (y a veces mal entendida) profesión. Hasta la próxima, os dejo con un vídeo que ilustra de forma muy resumida por qué acudir a un psicólogo: No implica que estés loco, implica un paso importante para resolver tus problemas de manera profesional, seria, y más efectiva.


David Olivares Valles
@davipsico

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Navidad y juguetes: El valor de las cosas.

Como Christmas Lover que me considero, esta vez toca analizar las tan ansiadas fiestas navideñas desde mi visión crítica de psicólogo. Y sí, aunque no lo parezca, hay muchos puntos navideños donde podríamos analizar profundamente el comportamiento humano: Las compras compulsivas y desenfrenadas, los trastornos de la conducta alimentaria transitorios (véase “comer en 2 semanas la cantidad de 2 meses”), la complejidad de esas relaciones familiares tensas, etc. Sin embargo, en esta ocasión me quedo con un elemento típicamente asociado a la Navidad y a los niños: Los juguetes. Los regalos de Papá Noel y Reyes. Podréis pensar, ¿por qué? ¿Hay algo de malo en ellos? ¿Puede provocarle a mi hijo un trauma descubrir que en realidad Baltasar era su primo del pueblo disfrazado? No van por ahí los tiros. Lo que quiero analizar es la importancia que tienen para el desarrollo de un niño los juguetes que le regalamos, las emociones que estos (y la Navidad en general) le transmiten, y cómo manejar de forma racional y efectiva todo lo que rodea a los regalos navideños.

-Esa ilusión infantil

"Traviesa, buena... ¡Deja de juzgarme!"

La Navidad puede ser una época perfecta para gestionar de forma correcta una serie de emociones y valores asociados a esos días, trabajando así un poco en la Inteligencia Emocional de nuestros hijos/familiares: El respeto, la convivencia, la ilusión por las cosas, la formación de expectativas, el desarrollo de un buen comportamiento, etc. En relación a este último elemento, en Navidad suele incumplirse una norma básica presente durante el resto del año: “Si te portas mal, no tendrás premio”. Aunque el niño se haya portado mal, tendrá su regalo, su recompensa. No seré yo quien diga que un niño “travieso” no tenga que recibir regalos por Navidad (quizá sería algo un poco cruel en nuestra sociedad), pero los padres deben de tener claro que la falta de una respuesta coherente ante un mal comportamiento puede tener consecuencias, como un peor seguimiento de las normas de casa en un futuro. Por tanto, aunque parezca algo difícil de llevar a cabo, cuando hay problemas de comportamiento debería haber (si no una restricción de regalos navideños) sí un control racional, de manera que el niño perciba la señal de que algo debe de cambiar. Por otro lado, estas fechas son perfectas para inculcar a los niños el valor de la solidaridad, mediante acciones directas y observables por ellos mismos en las que además puedan participar (asistencia a mercadillos benéficos, donaciones, colaboraciones con asociaciones, etc.). Si la solidaridad se va forjando en su personalidad desde pequeños, será un valor que seguirá muy arraigado en etapas adultas.

-Cantidad, calidad y valor sentimental.

"Tetris" de regalos navideños.

Llega la Navidad y las puertas de los colegios se llenan de catálogos de juguetes, los escaparates son absolutamente irresistibles para un niño, y la tan ansiada carta a los Reyes se tiene que empezar a escribir. Y entonces, parece que muchos niños “piden por pedir”, es decir, catálogo en mano se ponen a pedir a diestro y siniestro, casi sin tener en cuenta si de verdad les gusta lo que anotan y piensan jugar con eso o es que sólo les llama la atención el anuncio de la tele. ¿Y qué suele ocurrir después? Pues que los padres regalan todo lo que el niño ha pedido, con la buena intención de no defraudarle. Sin embargo, creo que es más correcto inculcarle desde un principio que pida menos cosas, pero que éstas sean realmente relevantes, significativas e importantes para él o ella. Una vez seleccionados los ítems verdaderamente deseados, los padres sí que deberían intentar conseguir ese juguete (algo no tan fácil en estas fechas, dado que los juguetes “estrella” suelen agotarse en días). Si lo deseado es un objeto realmente caro o difícil de conseguir, lo correcto sería no cubrir al niño con muchísimos más juguetes (por aquello de que “es que se porta muy bien…”), ya que si no finalmente el tan ansiado objeto puede perder todo ese valor que tenía. Si unimos esto a lo analizado en el apartado anterior (además de lo más deseado, regalar muchas cosas, y habiéndose portado mal al mismo tiempo) tendremos como resultado que ni valorará sus juguetes, ni mejorará su comportamiento. De esta forma, con los años el trastero de casa se nos llenará de muchos juguetes (en algunos casos puede que sin estrenar siquiera) y además en la próxima Navidad el niño volverá a pedir montones de cosas, pues le habremos dado el mensaje de que importa más la cantidad que la calidad. Éste es uno de los motivos por el que estas fiestas se han vuelto tan increíblemente materialistas.

-Regalos navideños, ¿un arma de doble filo?

Cambiando los cuadernos por tablets.

Los niños son niños. Sí, parece una afirmación muy obvia, pero en Navidad a veces se olvida. Nos empeñamos en regalar a los niños trastos de adultos, cosas que no pertenecen al importantísimo ciclo vital que están viviendo. Lo más correcto es siempre regalar juguetes infantiles que estén más o menos adaptados al nivel cognitivo del niño (los padres y madres no tienen que estudiarlo mucho, ya que en caso de juguetes de edades tempranas ahora suele haber mucha información en las propias cajas). En caso de los más pequeños será beneficioso para su desarrollo regalar juguetes que potencien la coordinación psicomotora o traten algunos valores educativos (matemáticas, lenguaje, inglés, etc.), mientras que en otras etapas más avanzadas también es bueno regalar juguetes que sean deseados simplemente porque permiten divertirse y desconectar del "cole" (aunque los padres deberían controlar siempre un uso racional del mismo). Personalmente, no me gusta nada la moda actual de regalar tecnología punta a niños muy pequeños. Los juguetes son para los niños. Las tablets, para los adultos. Regalemos juguetes; si quieren tecnología, que sea una videoconsola (tema del que ya se ha hablado en el Blog), pero no un móvil último modelo. Si les regalamos este tipo de cosas, podemos volver a caer en lo mismo: La pérdida absoluta de su valoración (otro trasto más), además de que están malgastando aparatos caros que en realidad tienen otras finalidades. Y peor todavía, estaremos creando potenciales adictos a las nuevas tecnologías desde que son muy pequeños.

Vale, lo reconozco. Son unas fiestas materialistas al 100%. Sí, Papá Noel era originalmente verde hasta que llegó Coca-Cola. Las empresas se frotan las manos este mes. Pero, ¿no tienen también una parte positiva? Da igual que tipo de persona seas, que tipo de familia tengas, que seas o no creyente (estas fiestas han alcanzado ya un nivel, llamémoslo “supra-religioso”), algunos de los valores que transmite la Navidad me parecen muy importantes. Y los papás y mamás deben de intentar manejar estas fechas de la forma más efectiva posible. Al fin y al cabo… Cualquier cosa puede tener el valor que nosotros le demos.

"¡UN PALOOOOOO!"

Finalizo con un vídeo de un anuncio reciente en el que (si bien se anuncia en realidad un producto nada recomendable para un niño pequeño, y se muestra también esa parte más materialista de la Navidad) se plasma muy bien la ilusión que un niño/niña puede tener estos días por algo que a simple vista parece tan sencillo como un juguete. FELIZ NAVIDAD.


David Olivares Valles
@davipsico

martes, 4 de noviembre de 2014

Motivación laboral: ¿una utopía?


Desde el mundo de la Psicología del Trabajo, las Organizaciones y los Recursos Humanos, una perspectiva interesante es cómo conseguir que en nuestra empresa la mayoría de trabajadores sean empleados felices, entregados y, en definitiva, motivados con su trabajo. Resulta obvio que una buena motivación influirá positivamente en un buen desempeño laboral y generará más beneficios a una empresa pero, ¿es realmente posible conseguir una “motivación laboral”? ¿Es la etiqueta “trabajo” tan fuerte que cuando la aplicamos a una tarea ésta se convierte automáticamente en una carga? ¿Cuáles son los factores que nos hacen estar motivados con el trabajo? Intentemos analizar estas cuestiones de forma breve.

-La motivación laboral como necesidad.

Sin introducirnos demasiado en las diferentes teorías clásicamente analizadas, es de sobra conocida la famosa pirámide de Maslow, según la cual los seres humanos tenemos una jerarquía de necesidades que van desde lo más primario o básico (necesidades fisiológicas) hasta las necesidades de autorrealización, pasando entre ambas por las necesidades de seguridad, las necesidades sociales o de pertenencia y las de autoestima. Según esta teoría la autorrealización (que se relaciona precisamente con un desarrollo personal y profesional satisfactorio), se sitúa en la cúspide de esta pirámide como necesidad de nivel superior, lo que demuestra que estar motivado y feliz en el trabajo no debe ser un asunto secundario. Es más, debería ser una prioridad para los directivos conseguir esa motivación en sus trabajadores, ya que su autorrealización va a influir finalmente en el nivel productivo de los mismos.

-La teoría y la práctica. Distintos tipos de trabajadores.

Operativamente analizada desde la Psicología, la motivación laboral se define como “el nivel de esfuerzo que las personas están dispuestas a realizar en su trabajo”. Sin embargo, cabe destacar que no todas las personas, no todos los trabajadores, son iguales. Sus factores de personalidad también van a jugar un papel muy importante en estar más o menos motivados en el trabajo, por lo tanto es un aspecto a valorar e incluso a evaluar en los mismos, antes de por ejemplo implantar alguna medida organizacional para mejorar esta variable. Mientras que unos serán más abiertos a los demás, aceptarán mejor las críticas y mostrarán actitudes más favorables hacia las funciones y tareas a realizar, otros regirán su forma de trabajar en base a evitar los conflictos o quejas de sus superiores, o se sentirán motivados si se les permite expresar su creatividad y nuevas ideas, o estarán más motivados si su autonomía y capacidad de toma de decisiones es mayor (o menor), etc. La gran complejidad y jerarquía existente en las organizaciones actuales hace que sea muy difícil que el 100% de los trabajadores estén motivados y satisfechos, pero sí que se pueden intentar cuidar algunos aspectos para intentar que eso suceda.

-Factores y consejos para aumentar la motivación laboral.


A pesar de esas diferencias, a grandes rasgos se pueden establecer 2 tipos de factores motivadores en el trabajo, que se relacionan directamente con los 2 tipos de motivación de los que ya hemos hablado en alguna que otra ocasión en este Blog. Por un lado, los factores extrínsecos, relacionados con el entorno laboral: La recompensación económica, el nivel de estabilidad que se tiene en el trabajo, si hay oportunidades de promocionar y ascender en la empresa, si en la misma se pueden establecer relaciones de amistad con otros compañeros, etc. Y por otro lado, los factores intrínsecos o relacionados con cómo es el trabajo en sí: Cómo son las tareas que se tienen que realizar todos los días (su importancia, monotonía, interés, etc.), qué nivel de independencia se posee en la toma de decisiones, si el trabajo tiene que ver con nuestra formación o habilidades, si nos proporcionan información o “feedback” sobre cómo es nuestro desempeño, etc. Por tanto, desde el departamento de Recursos Humanos, una buena acción organizacional destinada a mejorar la motivación en el puesto de trabajo tendría que tener en cuenta tanto las distintas necesidades y factores de personalidad de sus empleados, como en qué aspectos intrínsecos o extrínsecos intervenir en los diferentes puestos, además de otros muchos factores socio-laborales que también son susceptibles de otro análisis más exhaustivo (ajuste de la persona al puesto, identificación con los valores de la compañía, etc.).

Teniendo en cuenta y atendiendo minuciosamente a cada uno de estos aspectos, soy de la opinión de que una motivación laboral y un “engagement” con la empresa son posibles: El trabajo puede llegar a convertirse en tu pasión, en tu motor, en tu motivo para levantarte cada día y luchar por algo que te importa. Y es que, si bien la situación económica actual no nos permite apenas elegir, ya lo dijo Confucio: “Escoge un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”.

Finalizo como siempre con un vídeo. En esta ocasión se trata de una pequeña entrevista a un directivo de Google España, en la cual nos habla de cuáles son las claves de esta gran empresa para haber llegado a ser una de las más deseadas para trabajar y cómo consiguen que sus empleados estén felices y motivados con su trabajo.


David Olivares Valles
@davipsico

martes, 17 de junio de 2014

Desafección política: Una actitud psicosocial.


En los últimos años hemos asistido a lo que parece ser una pérdida de confianza de la sociedad en nuestros dirigentes políticos (de uno u otro partido), motivado por una serie de acontecimientos de gran magnitud mediática en los principales órganos de gobierno: Innumerables casos de corrupción, poca preocupación por problemas sociales, recortes en educación y sanidad, reformas laborales “asesinas”, falta de inversión pública, mantenimiento de cargos públicos innecesarios, sueldos excesivos a políticos, etc. La lista se podría hacer interminable. Todo ello ha llevado incluso a que, a día de hoy, se les considere despectivamente como una “clase” política (y en las últimas semanas, hasta una “casta”). Pero, analizándolo desde la perspectiva psicológica, ¿qué es lo que provoca esta aversión hacia los políticos? ¿Está siempre justificada? ¿Hay alguna reacción mental que explique por qué parecen haberse convertido en el mal último de esta sociedad? Y, por el contrario, ¿qué es lo que hace que algunos partidos sigan teniendo infinidad de fieles seguidores a pesar de sus prácticas poco éticas? Intentemos dar respuesta a estas preguntas desde la óptica psicológica, y de la forma más neutral posible.

-Las actitudes y sus componentes.


Como todo buen estudiante de Psicología sabe, una actitud se define como una tendencia psicológica, favorable o desfavorable, hacia un objeto o entidad concreta, y está formada por 3 componentes que suelen tener una relación lógica: Cognitivo (lo que pensamos sobre algo), conductual (las acciones y comportamientos en relación a ese objeto) y afectivo (los sentimientos que nos provoca). De esta forma (y como mero ejemplo práctico) una actitud hacia un político concreto o hacia un partido en particular podría formarse de la siguiente manera:

Ante una noticia como “se recorta el presupuesto para becas”, considerada negativa para la sociedad, puedo pensar “los políticos son unos sinvergüenzas” (componente cognitivo), puedo dejar de votar al partido que ha promovido esa medida o incluso ir a una manifestación en contra (componente conductual), y puedo sentir pena por aquellos amigos o allegados que tendrán que dejar sus estudios (componente afectivo). Así, ya tenemos formada nuestra actitud. Ello puede incluso (llevado al extremo) producirnos el rechazo de personas que tengan una ideología política relacionada con esa medida concreta, algo muy en relación con los estereotipos y los prejuicios.

-Estereotipos y prejuicios. El prisma de una actitud.


Una vez formada una determinada actitud, resulta muy difícil romperla. Es más, la misma puede dar lugar a toda una compleja red de estereotipos (creencias generalizadas sobre un determinado grupo social) y de prejuicios (tienen que ver más con la parte afectiva negativa, con los sentimientos desagradables hacia ese grupo) que se podrían romper si estuviéramos expuestos a una gran cantidad de información contraria al estereotipo, o a un ejemplo que rompiera realmente esa actitud. En el caso de los políticos, es algo por desgracia muy difícil a día de hoy. Ya que, ¿cuántos políticos han dimitido después de descubrirse que han sido corruptos? ¿O cuántos han pedido disculpas por sus malas prácticas? ¿Habéis oído que alguno se baje el sueldo o se quite algún coche oficial? La propia actitud actual de los políticos hacia los ciudadanos (algo que daría para otro post, y de los largos) hace muy complicado que rompamos nuestra actitud negativa hacia ellos, y por tanto, que cambiemos nuestros estereotipos.

Por otro lado, este mismo mecanismo es el que explica la fidelidad de unos seguidores acérrimos o unos afiliados a su partido político. Por determinadas causas (valores en la educación, participación política activa, situación social o económica determinada, tradición familiar, etc.), una persona puede haber desarrollado una actitud favorable (en sus 3 componentes) hacia las prácticas o ideales de un determinado partido, y por lo tanto, ver todas sus actuaciones bajo el “prisma” o foco provocado por su actitud. Esto podría provocar incluso que se acabara estando de acuerdo con un determinado acto del partido con el que en principio podríamos estar en desacuerdo, o que una misma actuación la veamos como favorable o desfavorable dependiendo de si viene de la corriente ideológica con la que me identifico o de la contraria (algo realmente frecuente). Como ejemplo, ante la noticia “el gobierno abarata el despido y congela las pensiones”, influenciados por nuestra actitud y nuestros estereotipos podemos pensar que “es una medida necesaria ante la crisis” o que “es un ataque al estado del bienestar”.

A pesar de todo esto, que la desafección política sea el resultado de actitudes desfavorables no justifica, ni mucho menos, las prácticas poco éticas llevadas a cabo por los gobiernos a día de hoy. Y por otro lado, también es cierto que en esa desafección influyen asimismo otros muchos componentes y variables (económicas, financieras, etc.) que afectan a la delicada situación socio-política que tenemos en la actualidad, además de otros muchos procesos estudiados por la psicología social dignos de un análisis más exhaustivo (atribuciones causales, sesgos atribucionales, etc.). Sin embargo, conocer lo que es una actitud, cómo se forma, sus componentes y sus consecuencias puede ayudarnos a formar una opinión propia, a ser más críticos, a no estar de acuerdo (o en desacuerdo) con todo lo que se nos cuenta, a no ser un “borreguito” más que sólo opina lo que opina la “masa”. Formemos nuestras propias actitudes, tengamos nuestros propios pensamientos y tomemos nuestras propias decisiones.

Finalizo con otro vídeo de Amaral, cuya letra e imágenes plasman esta desafección de forma clara, irónica y violenta.



David Olivares Valles
@davipsico