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martes, 20 de octubre de 2015

Los trastornos en la ficción II: "Siempre Alice".

Como todos los años, el pasado 21 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Alzheimer, demencia neurodegenerativa caracterizada por la pérdida progresiva de memoria, capacidades lingüísticas y de orientación, entre otros muchos síntomas. Las personas afectadas por esta cruel enfermedad parecen ir “desconectándose” poco a poco de la realidad, que les puede producir también cambios bruscos de la personalidad y la aparición de sintomatología asociada a las pérdidas de memoria: Conductas motoras anómalas, alteraciones de conducta, apatía, delirios, desinhibición, etc. Si la enfermedad se detecta de forma precoz, puede producir una seria crisis personal en el afectado, ante el reconocimiento de que en la última etapa de la vida se va a experimentar una pérdida de los recuerdos, aquellos que se van forjando durante toda una vida y que conforman lo que somos en el presente. Por otro lado, también puede suponer una crisis a nivel familiar, debido, por un lado, a que esta enfermedad suele acabar produciendo una dependencia casi absoluta del enfermo para con la familia (con sus consecuencias laborales y económicas), y por otro, por la dificultad de aceptar la enfermedad y los cambios que progresivamente va a producir en el familiar, lo cual puede producir asimismo problemas emocionales (soledad, sensación de sobrecarga, depresión, ansiedad, etc.), que también se han de tratar en el cuidador, trabajando en aspectos como comunicación con el enfermo, manejo de las alteraciones conductuales, relajación, evitación de la sensación de “burnout”, etc.

Podría escribir sobre los distintos aspectos del Alzheimer y la importancia de abordarlos adecuadamente, pero centrándonos en la sección del Blog que nos ocupa, voy a intentar analizar lo mejor que pueda una brillante película reciente que plasma esta problemática: “Siempre Alice” (Wash Westmoreland y Richard Glatzer, 2014), basada en la novela homónima de Lisa Genova y protagonizada por Julianne Moore, quien recibió el Óscar a Mejor Actriz precisamente por su interpretación en esta película. Alec Baldwin y Kristen Stewart completan el trío protagonista de esta triste historia, en el papel de marido e hija pequeña, respectivamente. Veamos más detalladamente los distintos aspectos a analizar en este caso.


-Argumento y trastorno presentado.

Cuando pensamos en la palabra “Alzheimer”, nos vienen a la cabeza imágenes de abuelitos, personas muy mayores que no nos reconocen ni saben dónde están. No pensamos que el Alzheimer es una enfermedad que puede empezar a afectar en edades más tempranas que la vejez tardía, como es el caso de esta película. Alice es una respetada profesora de universidad que empieza a notar que pasan cosas raras en su vida. Olvidos, despistes, pérdidas… Que empiezan a alarmarla y a hacerle plantearse la visita a un especialista.

-Síntomas: Manejo y consecuencias.



Entre los síntomas iniciales que aparecen en Alice encontramos pequeños cambios cotidianos, que empiezan a hacer evidente su deterioro cognitivo, como olvidarse de cómo hacer una receta que hacía desde hace años, meter el champú en el frigorífico, olvidar el nombre de cosas de la casa, etc., así como otros sucesos que implican también una dimensión social, como olvidarse de lo que iba a decir durante una lección en la universidad, o problemas de orientación (se pierde corriendo en un sitio muy habitual para ella). Además, en la película se puede apreciar de forma muy evidente el tipo de evolución que tiene la enfermedad. Por ejemplo, al principio tiene algunos problemas con el reconocimiento de personas que conoce poco (como la nueva novia de su hijo, a quien no recuerda haber visto previamente), si bien llega a tener problemas para reconocer a su propia hija o (al final de la película, cuando su deterioro ya es más avanzado, a su cuidadora profesional). Este deterioro progresivo también se hace evidente en las distintas evaluaciones neuropsicológicas que le realiza el neurólogo, y que también aparecen en la película: Se puede apreciar el cambio en variables como memoria verbal inmediata, memoria episódica, memoria a largo plazo, denominación de imágenes, etc.

También resulta interesante estudiar las diferentes reacciones de Alice y su familia ante el conocimiento de la enfermedad. Aunque en un primer momento intenta mantener las formas hasta tener el diagnóstico definitivo, Alice tiene una inevitable “explosión emocional” con su marido, donde estremece ver en sus ojos el miedo, la ansiedad y la incertidumbre ante su futuro. El impacto en la familia es doble: Por un lado, por la propia juventud de Alice, y por otro, porque la tipología de inicio temprano de Alzheimer que ésta padece es hereditario, y por lo tanto los hijos pueden hacerse un estudio genético para evaluar las probabilidades que tienen de desarrollarlo en el futuro. También se ha de destacar que en distintas ocasiones el papel de John, el marido, parece ser un poco frío, no terminando de asumir la sintomatología asociada a la enfermedad de su mujer, o no comunicándose con ella o su familia correctamente (como por ejemplo, durante una comida en la que la hija mayor y él hablan de la enfermedad como si Alice no estuviera presente, cuando ella aún está muy consciente a nivel cognitivo), por lo que se echa en falta en la película una intervención psicológica familiar que les explicara también cómo sobrellevar mejor todo el proceso.

-Curiosidades.

Como se observa en la película, el Alzheimer no hace distinciones. Está claro que tener una vida activa a nivel psicológico, físico y social puede ejercer de efecto preventivo, pero no en casos como el de Alice. Por ello, me resulta muy llamativo cómo la película refleja que, al ser Alice una persona joven y con un gran desarrollo intelectual, inventa técnicas que le ayudan a ella misma a manejar sus síntomas o incluso a controlar su avance, como los recordatorios del móvil, las preguntas que intenta periódicamente contestar, las palabras que intenta memorizar en la cocina, el juego con su hija, el utilizar un rotulador fluorescente para marcar lo que ya ha leído y no repetirse así en su discurso, etc.

Por otro lado, he de decir que hay escenas que resultan especialmente desgarradoras. Por ejemplo, cuando visita una residencia de ancianos y se da cuenta hasta dónde puede avanzar su enfermedad, o cuando los problemas de orientación empiezan a extenderse a espacios cotidianos (como su casa en la playa, lo que hace que finalmente no encuentre el baño y se orine encima).

Mención especial a algunas declaraciones de Alice, frases que intentan describir la crudeza de esta enfermedad desde la perspectiva de quien la sufre, tales como “es como si algo se desplomara debajo de mí”, “todo por lo que he trabajado toda mi vida está desapareciendo”, “en los días malos siento que no me encuentro a mí misma” o “a veces veo las palabras delante de mí, no logro alcanzarlas, no sé quién soy, no sé qué será lo siguiente que pierda”. Y a nivel visual, también me parecen sublimes las escenas de flashback de su propia infancia, en la playa, toda una metáfora de los recuerdos a los que esta enfermedad intenta atacar.



-Nivel de realismo.

Por todo lo anteriormente descrito, el papel de Alice, con su sintomatología y su situación familiar, era muy arriesgado y requería de un nivel dramático realmente complejo, cosa que desde mi punto de vista Julianne Moore ha superado con creces (algo que también reflejan sus números premios). “Siempre Alice” es una película que ha dado visibilidad a cosas que, hasta hace poco, parecían tener poco espacio en la ficción: Sufrir una demencia siendo una persona joven, y mostrar síntomas de la enfermedad que van más allá de los problemas de memoria, como son la desorientación, los problemas de lenguaje y otros problemas de tipo cotidiano, cosas que sólo se ven en el día a día. Asimismo, me parece brillante el discurso que pronuncia antes de que sus síntomas empeoren todavía más, poniendo al alza la importancia de preservar la dignidad y las decisiones de las personas que sufren una enfermedad. Y es que, desde mi punto de vista, Alice tiene razón; el Alzheimer todavía supone un tabú, mientras que la comprensión de los síntomas y la lucha social por otras enfermedades parece mayor. Por último, sólo decir que esas emotivas palabras de Alice me parecen una enseñanza de la vida en general. En este mundo hay una especie de progreso doloroso, añoramos lo que dejamos atrás y soñamos con lo que vendrá. Pero hay que vivir el momento; eso es lo único que las personas con Alzheimer pueden hacer.

-Tráiler.


David Olivares Valles
@davipsico

martes, 9 de junio de 2015

Micro-guía de Orientación Laboral II: Los primeros pasos.



Seguimos con algunas de las pautas básicas para encontrar un empleo. Ya hemos afrontado la realidad, asumido las dificultades, establecido un objetivo y preparado un buen CV. Pero, por supuesto, debemos tener más herramientas y recursos de apoyo para aumentar nuestras posibilidades de conseguir ese ansiado trabajo. Por ejemplo, podemos preparar una carta de presentación, y entrenarnos para afrontar de forma correcta una entrevista de trabajo. En la presente entrada vamos a centrarnos en estos dos puntos de la búsqueda de empleo.

-¿Qué es una Carta de Presentación? Pautas básicas.

Una carta de presentación es un documento que complementa al currículum, y cuyo objetivo es que el mismo destaque entre el “montón” de currículos que (muy probablemente) el responsable de Recursos Humanos ya disponga encima de la mesa. En una carta de presentación bien redactada deben quedar bien claro el tipo de trabajo que estás buscando, cuáles son tus aptitudes de cara a ocupar eficazmente ese puesto, por qué estás motivado para entrar a trabajar en esa empresa, qué puede aportarle tu enfoque personal, y cómo se adapta tu formación y experiencia al puesto de trabajo. En definitiva, podría resumirse en que es un documento breve en el que explicas a la empresa por qué debe contratarte, y por qué eres su mejor opción.

Tal y como indica el portal de empleo PrimerEmpleo.com, se pueden crear diferentes tipos de cartas de presentación, dependiendo de si estás enviando tu currículum a una oferta de trabajo o si, por el contrario, quieres entregarlo de forma “espontánea” a una empresa. Sin embargo, sus pautas de redacción son similares y sencillas. Organiza la carta en diversos párrafos, empezando por tu nombre y datos de contacto. Empieza el texto dirigiéndote a quién la va a leer (por ejemplo, “A la atención de…”). Después, véndete de forma realista: Cuál es tu formación académica y extra-curricular (cursos de especialización, idiomas, etc.) y tu experiencia, ya sea laboral, de prácticas o de voluntariado, pero todo ello de forma breve. Dedica el siguiente párrafo a explicar por qué estás interesado en trabajar en esa empresa (por ejemplo, porque quieres desarrollar una carrera en ese ámbito, porque es una de las más importantes del sector, etc.), y finaliza con una despedida en la que quede clara tu disposición a explicar tu CV de forma completa en una entrevista personal. Si bien escribir este tipo de cartas parece algo trivial, una buena carta de presentación puede “ascender” un CV hasta los primeros puestos, por tanto dedícale el tiempo necesario hasta que resulte atractiva. Puedes ver ejemplos de cartas de presentación aquí.

-Relájate: Es sólo una entrevista.


Con unas buenas herramientas de búsqueda de empleo (y un poco de suerte), puede que llegue el momento en el que tengamos que afrontar una entrevista de trabajo. Y este es uno de los momentos más críticos en la búsqueda de empleo. Las entrevistas de trabajo suelen generar nerviosismo y ansiedad, debido a que mentalmente interpretamos que nuestro futuro depende del resultado de la misma, y en gran medida es cierto. Sin embargo, si aprendemos a relajarnos, con toda probabilidad nos irá mejor; además hay que considerar que en muchos procesos de selección la primera entrevista tiene como objetivo conocer a los candidatos, realizando así una criba previa a una segunda entrevista más formal.

En primer lugar, relativiza: No va a pasar nada si una entrevista no sale al 100% como nosotros esperamos. De hecho, el estrés que produce puede hacernos incluso tener una percepción subjetiva más negativa de lo que ha sido, es decir, puede que pensemos que ha ido fatal porque estábamos nerviosos, pero en realidad el entrevistador se haya quedado con un buen “sabor de boca” (piensa que ellos ya cuentan con que la mayoría de los entrevistados van a estar nerviosos). Por todo ello es muy importante relajarse previamente y estar en unas buenas condiciones psicofisiológicas previas (haber dormido bien, llegar a la entrevista sin prisas, ir con ropa cómoda, etc.). Además, también es muy importante estar preparados para afrontar la frustración: Una entrevista de trabajo no va a derivar necesariamente en un puesto. Con la gran inestabilidad actual, debemos ser conscientes de que la cantidad de personas que buscan empleo es enorme, y que conseguir ese trabajo ya no depende del todo de nosotros.

-Afrontar las preguntas difíciles.


Una de las claves para superar exitosamente una entrevista de trabajo es prepararla concienzudamente. Y cuando digo prepararla me refiero a prepararla bien, desde el momento en el que se entra al despacho del entrevistador hasta la despedida. Si ya te has enfrentado a varias entrevistas probablemente te hayas dado cuenta de que has ido mejorando en su ejecución, porque vas corrigiendo los errores que has cometido en las previas. Si la preparas bien, puedes anticiparte a esos errores.

Además de preguntarte por tu formación, experiencia, puntos fuertes y débiles, etc. (preguntas cuya respuesta debes haber preparado bien previamente, por supuesto) puede que el entrevistador te realice preguntas por competencias, es decir, para ver cómo actuarías ante determinadas situaciones. El enfoque de los Recursos Humanos por competencias resulta muy interesante, ya que permite al entrevistador hacerse una idea de cómo es un potencial trabajador sin que éste posea una gran experiencia. Por ejemplo, si optas a un puesto en el que es necesario utilizar un determinado programa informático muy complejo, puede que te pregunten cómo afrontarías un problema en ese programa o cómo intentarías resolverlo. Si ante este tipo de cuestiones te quedas en blanco o no respondes adecuadamente, aumentas tus posibilidades de no pasar a la siguiente fase del proceso de selección. Por eso es también imprescindible preparar bien nuestras respuestas a preguntas como “¿Cuál es tu mayor defecto?” “¿Qué es lo que cambiarías de ti?”, etc. En estos casos, huye de respuestas estereotipadas (dentro de lo posible) e incluye siempre una coletilla “positiva” al final. Por ejemplo: “En ocasiones tengo problemas con las nuevas tecnologías, pero he realizado varios cursos últimamente y estoy mejorando mucho en ese tema”.

Infórmate sobre la empresa, visualízate en la entrevista, ensáyala con un amigo o familiar (aunque te resulte cómico), practica la respiración profunda, relájate… Si afrontas la entrevista de una forma activa y positiva, sin duda habrás mejorado tu “empleabilidad” y estarás más cerca de conseguir lo que deseas. Y, como consejo personal, sé tú mismo y sé sincero. Está claro que hay que venderse bien, pero ten confianza en ti mismo y no intentes ser quién no eres; se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

Y como el humor siempre viene bien para relajar tensiones, os dejo con un sketch ya muy típico sobre las entrevistas de trabajo. Porque, ¿qué cosas no tienes que hacer bajo ningún concepto en una entrevista?


David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 8 de mayo de 2015

Los monstruos del espejo.



Haciendo una parada en las mini-secciones recientemente estrenadas en este Blog, hoy dedico esta publicación a un tema sobre el que llevo meses queriendo escribir. Como ya dije nada más abrir mi página de Facebook, me topé con una serie de Blogs y páginas web que hacían apología de la Anorexia y la Bulimia, a través de una petición popular para cerrarlas. Y es que a nivel de medios de comunicación, parece que ya no se habla tanto de dichos trastornos, pareciendo incluso que sean un tema “pasado de moda”. Sé que sobre esto ya se han escrito muchísimas cosas durante años, pero me parece importante hacer un pequeño resumen en este punto para todos aquellos que no conozcan las características básicas de estos problemas.

-La influencia de los medios de comunicación.

Sin apenas darnos cuenta, estamos constantemente bombardeados por un sinfín de anuncios, programas, imágenes y productos que nos presentan a modelos de cuerpos esculturales y atractivos. De hecho, si nos fijamos, en ocasiones se condiciona ese ideal de belleza con la felicidad, creando así la idea errónea de que sólo seremos felices (igual de “felices” que esos modelos) si nuestro cuerpo también es así. Si a esto le sumamos que muchos de esos productos están diseñados y enfocados al público joven y/o adolescente, puede empezar a formarse una peligrosa cadena de pensamientos que lleven a un joven a obsesionarse por su físico.

Resulta obvio que un cuidado de nuestro aspecto y de nuestra salud es siempre importante, que la participación en actividades deportivas es beneficioso para los adolescentes (donde también cumple una importante función de interacción social extracurricular) y que la opinión que los demás tienen de nuestra personalidad y de nuestro físico es, si cabe, más importante en esta etapa que en cualquier otra de nuestro desarrollo evolutivo. Sin embargo, padres y educadores deben prestar mucha atención a algunos signos de alarma que podrían indicar la existencia de un trastorno de la conducta alimentaria.

-Dónde está la línea: Qué son la anorexia y la bulimia.


La anorexia nerviosa y la bulimia son, en resumen, trastornos de la conducta alimentaria caracterizados por un hambre auto-inducido y una excesiva pérdida de peso (anorexia), y por la aparición de atracones de comida seguidos de purgas u otras conductas dirigidas a compensar los efectos de ese atracón (bulimia), pudiendo existir en estos trastornos una alteración de la propia percepción corporal. Esto último implica que las personas con este tipo de problemas se siguen percibiendo como “gordas” en el espejo, a pesar de que su delgadez resulta extrema y evidente para el resto. Todo ello va acompañado también por un miedo excesivo e irracional a ganar peso y por otros síntomas patológicos como ansiedad, sensación de soledad y aislamiento, depresión, etc. Si quieres ampliar el estudio sobre estos trastornos, puedes consultar todos los criterios diagnósticos del DSM IV-TR para estos trastornos aquí, e incluso saber qué cambios se han producido en el DSM V aquí.

Por tanto, se pueden establecer unas señales de alarma básicas para detectar cuanto antes la presencia de algún problema relacionado con la comida o con la conducta alimentaria: Pérdida de peso excesiva y rápida, negativa repetida a comer una cantidad lógica de comida, obsesión por las calorías de  los alimentos, eliminación o desaparición de las comidas entre horas (por ejemplo, tirar repetidamente a la basura el bocadillo del almuerzo en el instituto), disminución en la asistencia a reuniones sociales por miedo a que se fijen en el físico, actividad física excesiva, obsesión por la belleza y la perfección, etc. Como en otros problemas, detectar cuanto antes algunos factores de riesgo y trabajar en ellos va a ayudar a que no se desencadene un problema mayor que pueda afectar seriamente a la salud física y psicológica de un joven o adolescente.

-Tratamiento.

En el caso de la anorexia, resulta casi obvio que el primer objetivo médico con un paciente debe ser el restablecimiento del peso hasta unos niveles clínicos saludables, tras lo cual debe haber un trabajo psicológico importante en aquellas variables que han influido en el mantenimiento del problema, tratando también de evitar las recaídas. Se ha de destacar que, si bien las terapias de ingreso hospitalario de corte conductual basadas en refuerzos/castigos dependiendo del aumento o no de peso pueden ser eficaces a nivel físico, una adecuada Reestructuración Cognitiva (de la que también se ha hablado ya en este Blog) parece esencial para cambiar toda una serie de actitudes y creencias con respecto a la figura, el cuerpo y la comida. También se ha de señalar que un trabajo multidisciplinar y un buen apoyo familiar son fundamentales para una buena recuperación. En este interesante vídeo quedan resumidas algunas de las áreas en las que se debe intervenir con estos pacientes:


En el caso de la bulimia, el rango de tratamientos es más amplio, pasando desde terapias de corte cognitivo-conductual a terapias sistémicas, farmacológicas, exposición con prevención de respuesta, etc., para trabajar en los múltiples (y complejos) factores implicados. Para aquellos compañeros psicólogos (o que aspiren a serlo) os enlazo aquí a un interesante artículo de la revista de divulgación científica “Psicothema” donde podéis estudiar cuáles son los tratamientos bien establecidos, probablemente eficaces y en fase experimental, para trabajar en consulta estos trastornos de la conducta alimentaria.

En definitiva, la anorexia y la bulimia siguen siendo un problema actual, que se puede prevenir, detectar y tratar eficazmente, y en el que los medios de comunicación y los ideales de moda y de belleza tienen mucho que decir. En mi opinión, desde edades tempranas, familias y educadores deberíamos ser capaces de introducir como un factor más de nuestra personalidad la capacidad de querernos a nosotros mismos, de mejorar nuestra autoestima, de aceptarnos y de (cuidando nuestro físico y nuestra salud) ser felices con nuestro propio cuerpo. 



David Olivares Valles
@davipsico

viernes, 20 de marzo de 2015

En busca de la felicidad I: ¿Somos felices?



Continuando con la dinámica de los últimos posts publicados en este Blog, hoy empieza esta nueva sección. El título ya nos da una pista, y no se trata de un objetivo precisamente fácil: Conseguir ser feliz puede resultar una tarea tan ardua y difusa como definir el propio concepto de felicidad. Además, resulta obvio que en el ser o no felices influyen miles de factores, y que las cosas que provocan la felicidad a unos, quizá les son indiferente a otros. No pretendo que leyendo los posts de esta temática seáis de repente “super-felices”, es imposible, ni daros unas claves que cambien por completo vuestras vidas; pero sí espero daros algunos consejos para que, desde una perspectiva positiva, los apliquéis en vuestras rutinas, actitudes y pensamientos, obteniendo así una versión mejorada de vosotros mismos. Comencemos por el principio; aproximémonos brevemente a la felicidad.

-¿Se podría definir qué es la felicidad?

Es una de esas grandes preguntas a las que, desde siempre, la humanidad intenta dar respuesta. Desde mi punto de vista, se podría definir como un estado mental en el que las preocupaciones, y los pensamientos y emociones negativas no están presentes en nuestra conciencia, encontrándonos tranquilos y relajados con nosotros mismos y con la vida. Sin embargo, más que intentar definir un concepto tan sumamente abstracto, me interesa más hablar de algunas de sus características.

-Características y factores involucrados en la felicidad.

La felicidad parece ser cíclica, es decir, no es un estado duradero, estable o inestable en el tiempo. Es obvio que está asociada al contexto y a los acontecimientos vitales que nos ocurren, por lo que dependiendo de si estos nos son favorables o desfavorables, podremos definirnos como felices o no. Además, a lo largo del desarrollo del ser humano éste se ve afectado por toda una serie de cambios bio-psico-sociales (paso de la niñez a la adolescencia, de la adolescencia a la juventud adulta, de ésta a la madurez, y después a la vejez) que también afectan a nuestras preocupaciones y estados mentales, así como que la aparición de alguna afectación, enfermedad o trastorno puede influir de forma importante en que nuestra felicidad disminuya. Por otro lado, nuestra actitud ante la vida y la forma en la que afrontamos los problemas también va a influir en nuestra felicidad. No se trata de ser siempre “rocas”, capaces de luchar con todo y contra todo (de hecho, aceptar nuestras emociones y desahogarnos en ciertas situaciones puede aliviar nuestro estrés) pero sí que es cierto que una actitud positiva y optimista (a veces, muy difícil de conseguir) va a ser mejor aliado de la felicidad que la resignación.

Por otro lado, el ser humano debe luchar contra las injusticias e intentar hacer de este planeta un lugar mejor, por descontado. Sin embargo, en nuestra vida diaria y en nuestros pensamientos dedicamos gran cantidad de tiempo a cosas que ya no podemos cambiar o en las que no tenemos ninguna capacidad de influencia, como por ejemplo, problemas de nuestro pasado. Dedica ese tiempo a tu felicidad presente y a cosas que te afecten a tí, a los que te rodean y a la sociedad. Olvídate de las cosas en las que ya no puedes influir.

-¿Soy feliz?


En este punto, sería bueno realizar un poco de reflexión personal, cosa poco habitual en nuestra ajetreada vida actual. Hazte una pregunta muy sencilla: ¿eres feliz? Piénsalo. ¿Qué te dices a ti mismo cuando te lo planteas? Si no estás muy seguro de la respuesta, ¿qué deberías cambiar de tu vida para tener una respuesta más convincente? Como siempre digo, márcate un objetivo, trabaja en él y, por el camino, encontrarás la felicidad.

-Otras consideraciones sobre la felicidad.

Otra forma muy realista de ver la felicidad es como la suma de buenos momentos que van ocurriendo a lo largo de nuestra vida, y que son los que realmente nos provocan esa sensación endorfínica de felicidad. Si bien la vida en sociedad hace que muchos de estos momentos sean casi siempre los mismos para todos (nacimiento de seres queridos, acontecimientos, primeras ocasiones de cosas importantes, etc.) cada uno puede tener y atesorar sus propios “momentos de felicidad” que, vistos en perspectiva, siempre ganarán a esos momentos tristes o épocas más difíciles u oscuras de nuestra vida.

En definitiva, si la felicidad es cíclica, y la vida es circular, no te preocupes si ahora no te consideras al 100% feliz. Seguro que lo has sido y lo volverás a ser en algún momento de tu vida. Irónicamente, esa misma aceptación de que no siempre podemos ser felices y de que la vida es dura pero se debe luchar, nos va a proporcionar tranquilidad ante los problemas y, por qué no, felicidad. Rizando el rizo, piénsalo desde una perspectiva, llamémosla “espiritual”: Si el ser humano es un átomo diminuto en la inmensidad del universo, ¿merece la pena sufrir por problemas que en realidad tienen fácil solución o no tienen importancia? Vive la vida, céntrate en el presente e intenta ser feliz.

Bueno, dejemos las reflexiones sobre la felicidad por ahora. En próximos posts de este apartado continuaremos nuestra particular búsqueda de la felicidad centrándonos en algunos consejos para combatir dos problemas que, por desgracia, son muy frecuentes en nuestra estresante vida moderna: La ansiedad y la depresión. Para rematar estas reflexiones, una canción que espero os inyecte la misma dosis de positividad y buen rollo como lo hace conmigo; este post no podía acabar de otra manera. Porque la felicidad depende de ti.


David Olivares Valles
@davipsico

jueves, 5 de marzo de 2015

Micro-guía de Orientación Laboral I: El inicio.



Afrontémoslo: Por mucho que nos digan, el mundo laboral no volverá a ser el que era en muchos años. La estabilidad en un puesto de trabajo parece haber desaparecido (incluso en empleos públicos, debido a los llamados “ajustes”). Las personas muy optimistas dicen que la palabra “crisis” va acompañada a la de “oportunidad”. Puede que tengan razón, pero también es cierto que el desempleo que ha traído la crisis puede llevar implícito un estado de ansiedad por diferentes motivos: No desarrollar la carrera o estudios por los que se ha luchado, no percibir ingresos, tener dificultades para sacar adelante una casa o una familia, tener mucho tiempo que ocupar, etc. Como persona que también se encuentra inmerso en esta búsqueda laboral, con esta breve micro-guía quisiera daros algunos consejos, unas simples pinceladas, sobre cómo afrontar la situación de desempleo desde una perspectiva proactiva, y sobre cómo enfocar vuestra búsqueda de empleo de manera correcta. Empecemos por el principio.

-Afrontar la situación: El desempleo.


A día de hoy, todos conocemos algún caso de desempleo: El nuestro propio, el de nuestros padres, el de un familiar, amigo, etc. ¿Significa esto que debemos atenernos a la regla de “mal de muchos, consuelo de tontos”? Yo creo que no. El desempleo es algo contra lo que nunca deberíamos dejar de luchar, tanto la sociedad y los gobiernos, como nosotros mismos. Por tanto, una vez pasado el “shock” inicial que provoca, debemos hacer todo lo posible para abandonar posiciones conformistas y luchar por conseguir lo que queremos: Ya no sólo un puesto de trabajo, sino que se nos reconozca, que se nos valore.

En este proceso, identifica todos los pensamientos irracionales que vengan a tu mente (como por ejemplo, “no sirvo para trabajar”, “¿quién me va a querer en su empresa?”, “he estudiado para nada”, etc.), reconoce su poco ajuste a la realidad, y cámbialos por otros más sensatos (como por ejemplo, “la situación es difícil, pero tengo que trabajar duro si quiero conseguir un buen puesto” o “tengo los estudios y la experiencia necesaria para trabajar”.

-Establecimiento de objetivos.

Dentro de lo posible, evita que el desempleo vaya haciendo mella en ti, que la palabra “parado” sea parte de tu personalidad (“Hola, soy Paco, tengo 30 años y estoy parado”). Inténtalo. Cambia el chip, márcate unos objetivos de cara a la búsqueda de empleo. Por ejemplo, piensa: ¿Dónde quiero estar en dos meses? ¿De qué quiero trabajar? ¿Y en un año? ¿Qué trabajos estoy dispuesto a realizar? ¿Qué dinero/condiciones estoy dispuesto a aceptar? ¿Cuál es mi situación financiera actual? ¿Cuál quiero que sea? Etc. Las respuestas a este tipo de preguntas te darán la pista sobre dónde comenzar.

Como siempre digo, en mi opinión los objetivos a corto-medio plazo funcionan mucho mejor, para esto también. Si te planteas “en 10 años quiero ser el millonario director general de una multinacional”, siento desilusionarte, pero es muy probable que no lo consigas, debido no sólo a la dificultad del objetivo, sino a que no hay tareas concretas que garanticen el éxito en ese objetivo. Me explico: Ponte objetivos que puedas materializar, que sea posible (y relativamente fácil) llevar a cabo. Por ejemplo: “esta semana voy a llevar el Currículum a todas las empresas de mi ciudad relacionadas con mis estudios” o “durante este mes voy a crearme un perfil en algunas de las páginas web de ofertas de empleo”, etc. Trabaja duro para cumplir esos objetivos, piensa en las respuestas a las preguntas que te has planteado, visualízate trabajando en algo que te guste y te motive, y no te desanimes si la búsqueda no da sus frutos inicialmente. Vuelve a establecerte otros objetivos, piensa en positivo y vuelve a empezar.

-El CV.


El Currículum Vitae es la principal herramienta de búsqueda de empleo (aunque hay otras). Por eso, es especialmente importante cuidarlo con mimo, trabajarlo al máximo, y hacerlo atractivo para las empresas. Como recomendaciones generales, es mejor crear diferentes tipos de CV dependiendo del tipo de empresa al que irán dirigidos, debe tener una redacción simple pero que contenga toda la información relevante y, aunque parezca obvio, sin faltas de ortografía, ya que dan muy mala imagen. Los puntos que debe incluir son: Datos personales, formación reglada (es decir, Formación Profesional, carrera universitaria, títulos, etc.), experiencia profesional, experiencia pre-profesional (trabajos de prácticas, voluntariado, etc.), otra formación que sea de interés, idiomas, conocimientos de informática, y otros datos que puedan ser relevantes (como disponibilidad temporal y geográfica, carnet de conducir, etc.).

Si bien escribir un CV parece algo fácil, no lo es tanto hacer uno que parezca realmente interesante. Por eso, os enlazo a algunas páginas donde podéis encontrar interesantes plantillas de diversos tipos de CV, que sin duda os ayudarán a crear herramientas muy útiles para encontrar ese ansiado empleo. Podéis encontrar muchas aquí, aquí e incluso también aquí.

Esto es sólo el inicio; lo más efectivo para encontrar trabajo es convertir la búsqueda de empleo en tu propio trabajo. Por eso, progresivamente iré ampliando esta micro-guía con información relacionada, como por ejemplo, cómo gestionar tus contactos profesionales de forma adecuada, cómo mejorar la “empleabilidad” mediante la formación continua, cómo enfrentarse de manera exitosa a una entrevista de trabajo, cómo redactar una buena carta de presentación, qué webs de ofertas laborales tienen mejores resultados, etc. Espero de veras que os ayude. Hasta entonces, pongámosle un poco de humor "indignado" a la situación, que nunca está de más. Con lo que están de moda los “talent shows”, ¿parecería este concurso tan descabellado?


PD.: Si seguís este Blog, no os preocupéis si algunas de las entradas, como ésta, os parecen incompletas. Durante este año, una novedad será que muchas de las entradas van clasificadas en secciones, marcadas con números, y en siguientes posts se irá complementando la información, de cara a hacer un Blog más dinámico e interesante. Muchas gracias por vuestra lectura :)

David Olivares Valles
@davipsico

martes, 17 de junio de 2014

Desafección política: Una actitud psicosocial.


En los últimos años hemos asistido a lo que parece ser una pérdida de confianza de la sociedad en nuestros dirigentes políticos (de uno u otro partido), motivado por una serie de acontecimientos de gran magnitud mediática en los principales órganos de gobierno: Innumerables casos de corrupción, poca preocupación por problemas sociales, recortes en educación y sanidad, reformas laborales “asesinas”, falta de inversión pública, mantenimiento de cargos públicos innecesarios, sueldos excesivos a políticos, etc. La lista se podría hacer interminable. Todo ello ha llevado incluso a que, a día de hoy, se les considere despectivamente como una “clase” política (y en las últimas semanas, hasta una “casta”). Pero, analizándolo desde la perspectiva psicológica, ¿qué es lo que provoca esta aversión hacia los políticos? ¿Está siempre justificada? ¿Hay alguna reacción mental que explique por qué parecen haberse convertido en el mal último de esta sociedad? Y, por el contrario, ¿qué es lo que hace que algunos partidos sigan teniendo infinidad de fieles seguidores a pesar de sus prácticas poco éticas? Intentemos dar respuesta a estas preguntas desde la óptica psicológica, y de la forma más neutral posible.

-Las actitudes y sus componentes.


Como todo buen estudiante de Psicología sabe, una actitud se define como una tendencia psicológica, favorable o desfavorable, hacia un objeto o entidad concreta, y está formada por 3 componentes que suelen tener una relación lógica: Cognitivo (lo que pensamos sobre algo), conductual (las acciones y comportamientos en relación a ese objeto) y afectivo (los sentimientos que nos provoca). De esta forma (y como mero ejemplo práctico) una actitud hacia un político concreto o hacia un partido en particular podría formarse de la siguiente manera:

Ante una noticia como “se recorta el presupuesto para becas”, considerada negativa para la sociedad, puedo pensar “los políticos son unos sinvergüenzas” (componente cognitivo), puedo dejar de votar al partido que ha promovido esa medida o incluso ir a una manifestación en contra (componente conductual), y puedo sentir pena por aquellos amigos o allegados que tendrán que dejar sus estudios (componente afectivo). Así, ya tenemos formada nuestra actitud. Ello puede incluso (llevado al extremo) producirnos el rechazo de personas que tengan una ideología política relacionada con esa medida concreta, algo muy en relación con los estereotipos y los prejuicios.

-Estereotipos y prejuicios. El prisma de una actitud.


Una vez formada una determinada actitud, resulta muy difícil romperla. Es más, la misma puede dar lugar a toda una compleja red de estereotipos (creencias generalizadas sobre un determinado grupo social) y de prejuicios (tienen que ver más con la parte afectiva negativa, con los sentimientos desagradables hacia ese grupo) que se podrían romper si estuviéramos expuestos a una gran cantidad de información contraria al estereotipo, o a un ejemplo que rompiera realmente esa actitud. En el caso de los políticos, es algo por desgracia muy difícil a día de hoy. Ya que, ¿cuántos políticos han dimitido después de descubrirse que han sido corruptos? ¿O cuántos han pedido disculpas por sus malas prácticas? ¿Habéis oído que alguno se baje el sueldo o se quite algún coche oficial? La propia actitud actual de los políticos hacia los ciudadanos (algo que daría para otro post, y de los largos) hace muy complicado que rompamos nuestra actitud negativa hacia ellos, y por tanto, que cambiemos nuestros estereotipos.

Por otro lado, este mismo mecanismo es el que explica la fidelidad de unos seguidores acérrimos o unos afiliados a su partido político. Por determinadas causas (valores en la educación, participación política activa, situación social o económica determinada, tradición familiar, etc.), una persona puede haber desarrollado una actitud favorable (en sus 3 componentes) hacia las prácticas o ideales de un determinado partido, y por lo tanto, ver todas sus actuaciones bajo el “prisma” o foco provocado por su actitud. Esto podría provocar incluso que se acabara estando de acuerdo con un determinado acto del partido con el que en principio podríamos estar en desacuerdo, o que una misma actuación la veamos como favorable o desfavorable dependiendo de si viene de la corriente ideológica con la que me identifico o de la contraria (algo realmente frecuente). Como ejemplo, ante la noticia “el gobierno abarata el despido y congela las pensiones”, influenciados por nuestra actitud y nuestros estereotipos podemos pensar que “es una medida necesaria ante la crisis” o que “es un ataque al estado del bienestar”.

A pesar de todo esto, que la desafección política sea el resultado de actitudes desfavorables no justifica, ni mucho menos, las prácticas poco éticas llevadas a cabo por los gobiernos a día de hoy. Y por otro lado, también es cierto que en esa desafección influyen asimismo otros muchos componentes y variables (económicas, financieras, etc.) que afectan a la delicada situación socio-política que tenemos en la actualidad, además de otros muchos procesos estudiados por la psicología social dignos de un análisis más exhaustivo (atribuciones causales, sesgos atribucionales, etc.). Sin embargo, conocer lo que es una actitud, cómo se forma, sus componentes y sus consecuencias puede ayudarnos a formar una opinión propia, a ser más críticos, a no estar de acuerdo (o en desacuerdo) con todo lo que se nos cuenta, a no ser un “borreguito” más que sólo opina lo que opina la “masa”. Formemos nuestras propias actitudes, tengamos nuestros propios pensamientos y tomemos nuestras propias decisiones.

Finalizo con otro vídeo de Amaral, cuya letra e imágenes plasman esta desafección de forma clara, irónica y violenta.



David Olivares Valles
@davipsico